Streak running

Hay personas a las que les gusta tanto correr que necesitan hacerlo cada día. Todos los días del año. Es tal vez una forma un poco radical de tomarse las cosas, de llevar su afición al extremo, pero el streak running se está haciendo cada vez más popular en Estados Unidos. Sus adeptos ya han establecido una distancia mínima, la que hay que correr inexcusablemente de lunes a domingo: una milla, el equivalente a 1.609 metros.

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El Streak Running consiste en correr todos los días una milla Streak running Streak running salida corredores
El Streak Running consiste en correr todos los días una milla

No parece mucho. Poco más de dieciséis rectas en un campo de fútbol o cuatro vueltas a una pista de atletismo. La mayoría de los runners pueden completar tranquilamente esta distancia en ocho minutos; los más rápidos lo harán en cinco o seis y los más lentos difícilmente invertirán más de diez. Visto así aún parece menos, sobre todo si tenemos en cuenta que a la mayoría de los atletas les gusta correr como mínimo media hora, por no hablar de los que están preparando un maratón y, sin ni siquiera ser profesionales, hacen sesiones de hora, hora y media, dos horas o incluso tres.

Salvo lesión o enfermedad

El streak running cuenta todavía con pocos seguidores fuera de Estados Unidos, pero no me resisto a imaginarme lo que debe ser practicarlo y obligarte a correr un mínimo de 1.609 metros diarios. Si estás en forma no creo que sea ningún problema. Le quitas esta distancia a tus sesiones semanales habituales (pongamos que son cuatro) y los días restantes te limitas a correr una milla o, para no ser tacaños, un par de kilómetros. Los problemas surgen cuando te lesionas o caes enfermo. Son causas de fuerza mayor, de acuerdo, pero si ya los que corremos tres o cuatro veces a la semana estamos enganchados al running, ¿alguien puede imaginarse el sufrimiento experimentado por un amante del streak running que no pueda salir a correr en dos o tres días, en una semana o en un mes?

Un caso extremo

Pongámonos ahora en un caso extremo. Un practicante del streak running que empezó, no sé, a los treinta años y desde entonces no ha dejado de correr ni un sólo día. Ha sufrido alguna lesión sin importancia que nunca le ha impedido enfrentarse, por lo menos, a su milla diaria. Una vez se rompió la muñeca y a cierta edad se hizo la vasectomía, pero ni siquiera el día de la intervención dejó de correr su milla obligatoria. Nuestro hombre, imaginemos que es un hombre, tiene ya 85 años –supondremos que el streak running ya estaba inventado medio siglo atrás, o que nuestro héroe de ficción empezó a practicarlo incluso antes de que fuera bautizado– y sigue corriendo cada día, aunque ahora se limita siempre a los 1.609 metros. Lógicamente, se ve obligado a invertir más tiempo en recorrerlos. Al principio no tardaba ni siete minutos y ahora tiene que hacerlo en treinta o más, depende del día. No hace falta ser muy intuitivo para aventurar que tarde o temprano será incapaz de cubrir la distancia, o que si sigue perseverando en el desafío lo hará con un trote tortuguero tan frustrante como insano que se alargará tres, cuatro o cinco horas. Si nuestro hombre se mantiene fiel al streak running hasta las últimas consecuencias, no es nada osado aventurar que morirá mientras se arrastra para cubrir la milla; eso sí, con las zapatillas puestas.

No me convence

No sé si con esta proyección habrá quedado claro que no soy nada partidario del streak running, ya no a edades avanzadas sino ni siquiera en la flor de la juventud. Hablo sólo por mí, aunque pienso que muchos corredores de fondo pueden estar de acuerdo con mis motivos. Básicamente son tres: una milla me parece una distancia demasiado corta, me gusta descansar por lo menos dos o tres días a la semana y estoy convencido de que la necesidad de correr un día tras otro me acabaría resultando insoportable. Correr es por encima de todo un acto de libertad, no lo olvidemos.

  1. Hola Josep. Hace tiempo que te leo, también en tu blog catalán, pero nunca hasta ahora te había escrito. Me gusta tu estilo y me gusta correr aunque los maratones me quedan muy lejos. Mucha suerte en Barcelona.

  2. Hola, Laia. Muchas gracias por los deseos y halagos. La verdad es que tampoco a mí se me había pasado nunca por la cabeza correr un maratón, pero un buen día me dije ¿por qué no?

  3. Me parto contigo, Josep. Me imagino al streak runner de cien años arrastrándose en pos de la milla y me parto.

  4. Ve con cuidado, Xènia, no vayas a hacerte daño jejeje.

  5. Yo creo que es una buena medida para obsesivos, me explico: la gente que corre se engancha; si te enganchas, quieres correr más; si corres mas, acabas intentando correr más, cada vez más. Y así empiezas preparando una media maratón al año, luego una maratón, después dos maratones, quizás al año que viene pueda correr todas las maratones de mi comunidad….
    Con esta técnica sólo corro lo necesario para mantenerme en forma.
    Está bien, ¿no?

    Por cierto, Josep, ¿podrías decirme si he empleado bien los puntos y comas? Gracias.

  6. La verdad, a mi tampoco me convence, pero si alguien es feliz corriendo su milla diaria, pues adelante. No me convence porque no me gusta este sistema americano de llevarlo todo casi a la categoría de religión, donde ti imponen la distancia y la frecuencia. No estoy en contra de tomarse estas cosas como obligación, pero las normas prefiero ponerlas yo. Dicho esto, y como ya he dicho antes, si alguien quiere hacerlo, no seré yo quien lo critique, además, una milla se puede hacer andando si se está lesionado, y hasta en silla de ruedas.

  7. Ls verdad que es la primera vez que oigo hablar de semejante “cosa”-no sé si es un deporte, una modalidad de atletismo o cómo se le puede definir-pero al que se le ocurrió no creo que le den el Nobel, aunque no lo critico: se puede intentar ser feliz de muchas maneras…
    !Muchos ánimos Josep en la recta final!Ya sabes que este año no podré acompañarte en Barcelona pero el gusanillo de volver a correr una maratón después de más diez años me lo has despertado.!La vida empieza a los cuarenta y tres!

  8. `Fe de erratas:donde dice Marta debe leerse Ramón.
    Misterios de la técnica.

  9. Josep Pastells 5 Febrero 2009, 9:59 am

    Visto así tiene un poco más de sentido, Ana. El uso de los puntos y las comas en tu comentario roza lo sublime y me ha impactado que en dos ocasiones, ambas muy justificadas, te decantaras por el punto y coma. Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que eres una virtuosa de la puntuación.

    Totalmente de acuerdo, Antoni. Por encima de todo, la libertad para decidir cuándo corremos y dejamos de correr. Tu alusión a la silla de ruedas me ha dado ideas para un posible post.

    Marta, me ha extrañado un poco leer que no puedes acompañarme en Barcelona, más que nada porque nunca habíamos hablado de que me acompañaras. Suerte que enseguida he descubierto que en realidad eres Ramón y todo cobra sentido. Totalmente de acuerdo (ya hablo con Ramón, la misteriosa Marta no sabemos muy bien qué pinta aquí) en lo del Nobel, aunque no hay que descartar que reciban el Príncipe de Asturias de los Deportes. Celebro haberte despertado el gusanillo, y más aún saber que la vida empieza a los 43. Me quedán dos meses y medio para nacer!

  10. Yo he comprobado que cuando una afición se convierte en obligación dejo de disfrutarla.

  11. Eso es cierto, elhijodelchato. No puedes obligarte a disfrutar.

  12. Hola,

    La Pujada al Tibidabo, la primera prueba de las Uphill Running Series, ya está en marcha. Se celebrará el próximo 29 de mayo en Barcelona. Haremos un recorrido por caminos del Parc de Collserola y finalizaremos la prueba en el Parc d’Atraccions del Tibidabo, por donde correremos los últimos 800m.

    Será un reto apasionante. No te lo pierdas.

    Encontrarás toda la información en http://www.uphillseries.com

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