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Experiencias Personales
Gloria olímpica (XXI): Gelindo Bordin
Aunque parecía que el boicot político se había puesto de moda, los Juegos de Seúl en 1988 no se vieron empañados por ningún movimiento de ese tipo o, mejor dicho, por ninguno que rebajara de forma significativa el nivel de las pruebas. Desvanecidos los rumores iniciales sobre un posible boicot de la Unión Soviética, los únicos países que se sumaron a la iniciativa de Corea del Norte fueron Cuba, Etiopía y Nicaragua. En el caso de Sudáfrica, su ausencia se debió a que todavía estaba sancionada internacionalmente por el apartheid. Pero los Juegos de Seúl tuvieron un invitado inesperado que adquirió mucho más protagonismo del deseable: las pruebas antidopaje, que obligaron a descalificar a siete atletas, entre ellos al velocista canadiense Ben Johnson, que acababa de deslumbrar en los cien metros. Por fortuna, el ganador del maratón, el italiano Gelindo Bordin, superó sin problemas todos los controles. [...]
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Gloria olímpica (XX): Carlos Lopes
Cincuenta y dos años después, el Coliseum de Los Ángeles volvió a albergar la ceremonia inaugural de los Juegos, todo un anticipo del gran espectáculo norteamericano que personificaron, entre otros, el atleta Carl Lewis y la gimnasta Mary Lou Retton. Además de vender muy bien su imagen, los anfitriones organizaron las olimpiadas a partir del capital privado y obtuvieron grandes beneficios económicos. Los Juegos también estuvieron marcados por el boicot de los países de la órbita soviética (sólo acudió Rumania) y por un clima de exaltación patriótica que, en muchos casos, culminó en una exhibición estadounidense. Por primera vez en la historia, el maratón se lo adjudicó un portugués, el veterano Carlos Lopes. [...]
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Gloria olímpica (XIX): Waldemar Cierpinski II
Al invadir Afganistan en noviembre de 1979, las tropas de la URSS desataron un conjunto de medidas de presión que unos meses después acabaron desembocando en el boicot de numerosos países a los Juegos Olímpicos de Moscú. La ausencia, entre muchos otros, de Estados Unidos, la República Federal Alemana, Canadá y Japón disminuyó ostensiblemente el nivel de muchas pruebas, en especial de las de atletismo y natación. En esas circunstancias, el rey de la piscina fue el soviético Vladimir Salnikov, mientras que sobre el tartán destacaron el italiano Pietro Mennea y los británicos Steve Owet y Sebastian Coe. El alemán del este Waldemar Cierpinski se convirtió en el segundo atleta capaz de ganar en dos ocasiones el maratón olímpico. [...]
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Gloria olímpica (XVIII): Waldemar Cierpinski I
Hay muchas formas de resumir los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976, pero quizá una de las más acertadas sea definirlos como una carrera contrarreloj. Y es que las continuas huelgas de los obreros provocaron que los organizadores no respiraran tranquilos hasta pocas semanas antes de la inauguración. El Gobierno canadiense y el estado de Quebec habían dejado claro que no destinarían ni un dólar al evento, pero la competición acabo celebrándose gracias a la tenacidad del alcalde de Montreal, Jean Drapeau. Sin embargo, 27 países africanos que habían desfilado en la jornada inaugural se retiraron en protesta por la participación de Nueva Zelanda, nación a la que se acusaba de haber jugado un partido de rugby con Sudáfrica. En el terreno deportivo, sobresalió la pequeña figura de la gimnasta rumana Nadia Comaneci, bautizada como La niña 10 de Montreal. También destacaron el fondista finlandés Lasse Viren y el maratoniano alemán Waldemar Cierpinski, que con su victoria iba en camino de emular la hazaña de Abebe Bikila e imponerse en dos Juegos consecutivos. [...]
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Gloria olímpica (XVII): Frank Shorter
Los Juegos de Munich en 1972 quedaron ensombrecidos por la terrible jornada que se vivió cuando, diez días después de la inauguración, el grupo Septiembre Negro –ala más radical y violenta de Al Fatah, movimiento para la liberación de Palestina– irrumpió en la villa olímpica y desencadenó la acción más brutal que han vivido jamás unas olimpiadas. El episodio se saldó con una carnicería: fallecieron once miembros de la delegación israelí, cinco terroristas y un policía alemán. La competición, que prosiguió con la bandera olímpica a media asta, logró sustraerse a duras penas de una pesadilla que nada tenía que ver con el deporte. El gran triunfador de los Juegos fue el nadador norteamericano Mark Spitz, que se convirtió en un auténtico mito tras ganar siete medallas de oro. Un compatriota suyo, Frank Shorter, se impuso en el maratón. [...]
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Gloria olímpica (XVI): Mamo Wolde
Los Juegos de México en 1968 fueron extraordinarios desde el punto de vista deportivo (las pruebas de atletismo, por ejemplo, se saldaron con una avalancha de récords), pero también destacaron por otras cuestiones. Para empezar, la matanza de estudiantes en la Plaza Tlatelolco pocos días antes de la inauguración. Las 28 víctimas se quejaban del gasto desmesurado que suponía la organización del evento cuando la mitad del pueblo moría de hambre. También protestaron, aunque sin consecuencias tan funestas, los representantes del black power, que denunciaban el racismo de que eran objeto los negros en Estados Unidos. Fueron también los Juegos en que Bob Beamon saltó unos increíbles 8,90 metros en longitud, Dick Fosbury revolucionó el salto de altura con un nuevo estilo que rápidamente fue imitado por todos y el etíope Mamo Wolde se impuso en el maratón. [...]
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Gloria olímpica (XV): Abebe Bikila II
Sólo dos atletas han repetido triunfo en el maratón olímpico. El primero de ellos fue el etíope Abebe Bikila, que en 1964 revalidó en Tokio la medalla de oro que había obtenido en Roma cuatro años atrás. La cita en la capital japonesa estuvo repleta de novedades técnicas; no en vano, los bautizaron como los Juegos de la electrónica. Por primera vez, la televisión ofreció imágenes de las pruebas en directo o en diferido gracias al satélite artificial Symcom III. La organización no reparó en esfuerzos y, además de exhibir relucientes edificios de acero y de cristal, creó unas instalaciones modernas y ejemplares. En el aspecto deportivo, fueron los primeros Juegos en los que la natación mereció tanto o más interés popular que el atletismo. [...]
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Gloria olímpica (XIV): Abebe Bikila I
Roma no desaprovechó la oportunidad que le brindaban los Juegos Olímpicos de 1960. Lo suyo no fue una simple operación de maquillaje, sino la suma de una serie de reconstrucciones (de lo que estaba derruido u olvidado) y creaciones que tenían como denominador común la estética y el gigantismo. La adaptación de las impresionantes ruinas de Caracalla para la gimnasia o la espectacular cúpula del palacio de deportes, diseñada por Niervi y Vitellozi, son dos buenas muestras del fasto con que se organizó el evento en la capital italiana. La competición deportiva estuvo a la altura y emergieron unos cuantos atletas que darían mucho de que hablar. Uno de ellos fue un norteamericano de 18 años que destrozó a todos sus contrincantes en la categoría de pesos semipesados. Se llamaba Cassius Clay, aunque más tarde, al convertirse a la religión musulmana, adoptaría el nombre de Mohamed Alí. Otro de los destacados fue precisamente el ganador del maratón, el etíope Abebe Bikila. [...]
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Gloria olímpica (XIII): Alain Mimoun
La guerra fría se hizo notar con fuerza en los Juegos de Melbourne en 1956. El evento, que se desplazaba por primera vez hacia el hemisferio sur, estuvo marcado por los serios litigios que asolaban el planeta. Los tanques de la URSS habían entrado ese mismo año en Budapest, lo que provocó que Holanda y Suiza decidieran boicotear las Olimpiadas. Por su parte, Etiopía, Líbano e Irak renunciaron a participar en protesta por la intervención anglo-francesa en el canal de Suez. A pesar de todo ello, el Melbourne Cricket Ground registró un lleno absoluto (110.000 espectadores) en la ceremonia inaugural, presidida por Felipe de Edimburgo. El francés Alain Mimoun, que cuatro años atrás había sido superado por Zatopek en Helsinki, se llevó la medalla de oro en maratón. [...]
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El Maratón de Barcelona (VII)
Los pensamientos negativos se alejan paulatinamente de mi cabeza porque voy comprobando que, pasado el meridiano de la prueba, mis zancadas me permiten mantener el ritmo de crucero: doce kilómetros por hora. Soy una pieza más de un ejército multicolor que se despliega por las calles de Barcelona sin otro objetivo que llegar a la meta y adquirir o reafirmar su condición de maratoniano, algo que no se regala y, por lo tanto, hay que ganarse a base de mucho sudor y, si no queda más remedio, algunos centilitros de sangre y lágrimas. [...]
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El Maratón de Barcelona (VI)
A pesar de que no pienso desayunar mucho (un plátano, cinco o seis galletas, medio litro de agua y dos mandarinas), el despertador suena a las seis menos cuarto. Intento no despertar a Inés. Sin éxito. Vuelvo a tumbarme un rato en la cama y charlamos un rato de la película de ayer. A las siete menos cuarto ya estamos los dos en pie. Tras ducharme con agua fría, me seco muy bien antes de repasar las uñas de los pies. Luego me aplico vaselina entre los dedos y también en los pezones. A continuación me visto, me sujeto los dorsales (uno, con mi número, por delante –no sé por qué lo llamaran dorsal– y otro, con mi nombre, por detrás), me coloco el chip en la zapatilla izquierda, me ato bien los cordones y, por fin, me siento preparado para salir a la calle. [...]
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El Maratón de Barcelona (V)
El viernes dormí poco y mal. Aunque Inés y yo fuimos al cine relativamente temprano (no sé si para inspirarme o qué vimos 'El luchador', algo así como la resurrección de Mickey Rourke) al final nos acostamos tarde y me costó conciliar el sueño. Eso sí, antes de meterme en la cama repetí mi ritual de las noches anteriores: los pies en agua muy caliente, con sal y vinagre. Al día siguiente el despertador sonó a las seis y media. Aparcamos el coche frente a la estación de Getafe central y cogimos el Cercanías hasta Atocha, donde a las ocho en punto nos embarcamos en el AVE rumbo a Barcelona. Aunque la cuenta atrás se había iniciado muchos meses antes, cuando llevábamos media hora en el tren pensé que faltaba un día exacto para la salida del maratón. [...]
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El Maratón de Barcelona (IV)
Desde la Exposición Internacional de 1929, la montaña de Montjuïc ha sido escenario de grandes eventos. Uno de los más destacados, sin duda, fueron los Juegos Olímpicos de 1992, con motivo de los cuales dos grandes estrellas de la música, Freddy Mercury (fallecido en 1991) y Montserrat Caballé, grabaron en 1988 la canción Barcelona. Todo un himno de la ciudad que suena justo antes de que los casi 10.000 maratonianos congregados en la Avenida María Cristina activen sus piernas y corazones con el objetivo de cubrir los 42,195 kilómetros. Dos de estos atletas, que llegaron el día antes en tren desde Girona, disfrutan del espectáculo, tan emocionante que a más de uno se le pone la piel de gallina. Suena el pistoletazo de salida. Palmaditas en la espalda. Pau Montoya y Santi Sapena se desean una gran carrera. [...]
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El Maratón de Barcelona (III)
Recientes aún los fragores y fulgores de su participación en el Maratón de Milán, los atletas gerundenses Pau Montoya y Santi Sapena prosiguieron en Barcelona su idilio con la prueba reina, que precisamente se inició en la ciudad condal dos años atrás. El doctor y el profesor, amantes confesos del running y muy especialmente de la distancia de Fidípides, acudían por tercer año consecutivo a la capital catalana, deseosos de impregnarse una vez más del ambiente que se respira cuando diez mil almas se ponen de acuerdo para correr. En esta ocasión no llegamos a vernos, pero sí que intercambiamos unas cuantas llamadas y, cuando ya habían regresado a Girona, Pau tuvo la gentileza de enviarme vía email su excelente crónica del maratón para que partiendo de ella, y en ocasiones limitándome a traducir y transcribir algunos fragmentos, pudiera publicar en esta web los dos posts que resumirán su nueva hazaña. [...]
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El Maratón de Barcelona (II)
“No hay dolor, no hay cansancio... ¡a kilometrar!” Éste es uno de los lemas de la ultrafondista Alexandra Panayotou, que el domingo pasado culminó en Barcelona la prueba más dura que ha vivido hasta ahora: completó el maratón en 4h 27'15'' tras haber corrido otro en Palafrugell (para conmemorar el primero que se disputó en Cataluña en 1978) antes de trotar entre la población gerundense y la ciudad condal. En total, 220 kilómetros sin parar en algo menos de 34 horas. [...]
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El Maratón de Barcelona (I)
Por fin llegó el gran día: 1 de marzo de 2009. Una nueva cita de Barcelona con la prueba reina del atletismo. Con 9.753 corredores, la carrera batió un año más su récord de participación. Y entre los inscritos, cómo no, estaban la ultrafondista Alexandra Panayotou, que el día antes había corrido 180 kilómetros entre Palafrugell y Barcelona, los gerundenses Pau Montoya y Santi Sapena y... sí, también yo, que para algo escribo este blog. Durante los próximos días relataré con todo detalle nuestras experiencias personales, pero ya puedo anticipar que todos acabamos contentos y cumplimos con creces nuestros objetivos. [...]
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Gloria olímpica (XII): Emil Zatopek
Los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952 fueron los primeros en que las tensiones políticas no impidieron la participación de ningún país. Con el retorno de los atletas alemanes, soviéticos y japoneses, la competición alcanzó niveles nunca vistos hasta entonces. Aunque los norteamericanos acapararon todos los oros en las pruebas de velocidad, los soviéticos sobresalieron en los lanzamientos y alemanes y japoneses contribuyeron a elevar el nivel de muchas disciplinas. Pero la figura indiscutible en Helsinki fue un capitán del ejército checo que, muy merecidamente, era conocido como la locomotora humana. Emil Zatopek, que cuatro años atrás en Londres ya había obtenido la medalla de oro en 10.000 y la plata en 5.000, sorprendió a propios y extraños imponiéndose en 5.000, 10.000 y el maratón, una hazaña sin precedentes que difícilmente volverá a repetirse. [...]
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Gloria olímpica (XI): Delfo Cabrera
Como correspondía a la posguerra, Londres organizó en 1948 unos Juegos austeros que, sin embargo, se saldaron con éxito. Los pocos medios disponibles no impidieron que, doce años después de la cita de Berlín, el movimiento olímpico se consolidara gracias a una organización modélica que primó la eficacia por encima de las apariencias. La villa olímpica, por ejemplo, se situó en los barracones de Uxbridge y Ritchmond Park, que años atrás habían sido cuarteles. Apenas se construyeron nuevas instalaciones, aunque, eso sí, se remodeló el estadio de Wembley, que acogió a 90.000 espectadores en una calurosa jornada inaugural. La medalla de oro del maratón recayó por segunda vez en un argentino, Delfo Cabrera. [...]
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Gloria olímpica (X): Kitei Son
Los Juegos de Berlín en 1936, llenos de solemnidad, colosalismo y propaganda nazi, fueron una fiesta de exaltación fascista, pero con un invitado inesperado y de un color demasiado oscuro para el gusto de Hitler: el incomparable velocista norteamericano Jesse Owens, que irritó sobremanera al führer con sus cuatro medallas de oro y puso en su sitio las teorías sobre la supuesta superioridad de la raza aria. Si obviamos las connotaciones políticas del evento, que es mucho obviar, lo cierto es que los Juegos fueron todo un éxito. La enfervorecida capital alemana se volcó en todas las competiciones. El estadio olímpico, con capacidad para 110.000 espectadores, se llenó dos veces al día y se calcula que cerca de un millón de personas presenciaron el maratón, ganado por el japonés Kitei Son. [...]
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