También en la enfermedad

Estamos acostumbrados a pensar que el running o el deporte en general son terreno exclusivo de la gente sana, de personas que no sufren ninguna lesión o enfermedad. La mayoría de las veces es así, pero también se producen excepciones. Y no sólo me refiero a enfermos que corren, sino a casos bastante más extremos: hombres o mujeres que, tras enterarse de que su vida está en peligro, deciden implicarse con todas sus fuerzas en alguna práctica deportiva.

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Cualquier enfermedad, como cualquier carrera requiere afán de superación También en la enfermedad También en la enfermedad cualquier enfermedad como cualquier carrera requiere afan de superacion

Cualquier enfermedad, como cualquier carrera requiere afán de superación

La sección de fitness y nutrición de The New York Times hablaba la semana pasada, en una crónica firmada por Bethany Lyttle, de tres casos muy concretos en los que la aparición de la enfermedad ha ido acompañada de la decisión de hacer deporte. Se trata de David Shack (con diabetes de tipo 1 ha finalizado un triatlón), Richard Brodsky (corrió un maratón después de que le diagnosticaran un tumor cerebral) y Kim Klein, que se ha convertido en una adicta a las carreras de cinco kilómetros tras averiguar que padecía un cáncer de mama.

Regreso a la vida

Cada una de estas historias podría desembocar sin dificultades en un libro similar a Regreso a la vida, publicado años atrás por el gran Lance Armstrong para explicar cómo había superado un cáncer de testículos. Tras ganar su batalla contra la enfermedad, el ciclista tejano se impuso en siete ediciones consecutivas del Tour de Francia, una hazaña que le sitúa en el Olimpo del ciclismo. Su segundo libro, Vivir cada segundo, incide en la necesidad de valorar y aprovechar nuestro tiempo y, al igual que el primero, ha obtenido un gran éxito en todo el mundo.

Aprender la lección

Siempre que tiene ocasión, Armstrong recuerda que “la mejor manera de emplear mi vida ha sido participar en el Tour de Francia. Cada vez que ganaba un nuevo Tour demostraba que estaba vivo y, por consiguiente, que había otras personas que también podían sobrevivir. Pero lo cierto es que no hubiera ganado ni siquiera un Tour sin pasar por la lección de la enfermedad. El dolor es transitorio, pero el desaliento dura toda la vida”, sentencia.

Lucha constante

Desde que ganó su batalla contra el cáncer, el laureado ciclista de Austin –otro día merecerá un post en exclusiva en reconocimiento a su condición de maratoniano– no ha dejado de luchar contra esta enfermedad por medio de su Fundación, que ya ha recogido más de 300 millones de dólares para investigación y ayuda a los necesitados.

Carrera contra el tiempo

Hace algunos años, en plena vorágine de triunfos en el Tour de Francia, Armstrong declaró que su vida era como una noria. “Vivo con la sensación constante de que no voy a tener tiempo de todo. Tengo que hacerlo todo ahora: casarme, tener hijos, ganar carreras, ganar dinero, conducir motos, hacer puenting… porque es posible que no tenga otra oportunidad más adelante”.

Exigirse más

Por fortuna, sigue teniendo tiempo para casi todo, pero su mensaje sigue vigente: la lucha contra la enfermedad no está perdida de antemano. Es muy posible que David Shack, Richard Brodsky y Kim Klein, los tres protagonistas del artículo que The New Tork Times dedicaba recientemente a este tema, conozcan la historia de Armstrong. O puede que no. Lo único seguro es que han aprendido a exigirse más, a experimentar las capacidades de su cuerpo mientras luchan contra la enfermedad y, paradójicamente, alcanzan la mejor forma de su vida.

Digno de elogio

Está claro que la buena forma física no tiene por qué guardar ninguna relación con la esperanza de vida. Incluso puede ocurrir que tanto ejercicio sea contraproducente para las personas que desafían enfermedades crónicas o diagnósticos terminales, pero es digno de elogio que, de alguna manera, hayan decidido tomar el control de su cuerpo en vez de renegar de él. Y a pesar de que nunca hay garantías de nada, no me parece una mala manera de ganar confianza en uno mismo: desafiar a los dioses mientras descubres tus límites.

  1. Qué puedo decir, Josep. Todo lo que sea convertir nuestros límites en natillas me parece de lujo. Amstrong, como suele ocurrir con los más grandes, me provoca emociones contradictorias.

    Por un lado, admiración infinita, por su forma de luchar y decir sí a la vida y al lado éxito de la ésta. Por otro, un cierto rechazo por la arrogancia y determinado exhibicionismo que se empeña en practicar a poco que se descuida. Con y sin alta competición.

    Lo que está claro es que un tipo con un espíritu indomable. Una inspiración para que cualquier corredor aprenda a escuchar su cuerpo mientras amplía sus capacidades.

  2. Conozco a personas muy valerosas que han luchado contra la enfermedad. Algunas han vencido y otras no, pero todas ellas merecen mi aplauso.

  3. Bueno, Pedro, creo que teniendo en cuenta de lo que fue capaz (siete Tours seguidos!) se le puede perdonar casi todo. Recuerdo cuando vivía en la calle de la Força, en pleno barrio antiguo de Girona. Parecía un tipo simpático y asequible.

    Desde luego que sí, Laia. Tener el valor de luchar ya dice mucho de una persona.

  4. Existen personas que nacen para servir de ejemplo a los demás y Lance Armstrong es una de ellas.

  5. Experiencias tan desagradables como la que ha tenido Lance Armstrong, te pueden llevar a echarte a llorar o levantar la cabeza y luchar con todas tus fuerzas para superar los obstáculos que te pone la vida. Y él a raíz de esto decidió mejorar como persona, y convertirte en alguien mejor.

  6. Quizás lo mas importante para vencer una enfermedad, es tener muchas ganas de vivir, y una forma de demostrarlo y convencernos a nosotros mismos, de ello, es hacer deporte

  7. Inés, Ángela, Antoni, veo que estamos de acuerdo en la importancia de luchar en el deporte y, sobre todo, en la vida, al fin y al cabo nuestro bien más preciado.

  8. Os comento mi experiencia personal,si sirve para que quien se encuentra enfermo y piense que no es posible, yo le aseguro que si lo es.tengo 34 años, a cuando tenia 24 años sufri un accidente laboral y se me desplazo un disco de la columna,y me dejo la medula espinal estripada,despues de tres operaciones de columna y estar postrado en cama durante años.
    A los 32 despues de una operacion milagrosa,recupere parte de mi salud y empece a caminar a diario, consegui adelgazar 35 kilos y despues de un tiempo me compre unas deportivas y comenze a trotar por el parque.
    este diciembre he finalizado mi primera media maraton y estoy preparandome para correr un triatlon, entreno a diario y me siento mas vivo que nunca, antes de mi accidente no hacia deporte, todo esta en nuestra cabeza y si te fijas una meta lo conseguiras, !animo!

  9. Josep Pastells 24 Marzo 2009, 12:41 pm

    Impresionante, Juankina. Muchas gracias por contarnos tu experiencia y muchas felicidades también por todo lo que has conseguido. Si te interesa (o te parece bien) que algún día hable de tu caso no tienes más que decírmelo. Mi correo es josep.pastells@coguan.com. Un abrazo.

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