Todo es relativo (I)

Hay quien afirma que el tiempo no existe, que nunca ha existido, que la materialidad del pasado y el presente no tiene orden cronológico, que todo es uno y todo es nada. A veces, cuando corro, pienso que no estoy allí, que ni siquiera vivo en esta época, que en vez de pisar tierra firme mis pies patinan sobre un manto de algas y luego se hunden para llevarme al fondo del mar, quizá el lugar más secreto de un mundo en el que ya no quedan lugares secretos. Otras veces me imagino cosas muy distintas, para eso existe el brusco viraje de la imaginación, pero casi siempre tengo muy presente que las verdades absolutas no existen, que todo es relativo.

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Hasta ese juez implacable que es el tiempo puede ser relativo Todo es relativo (I) Todo es relativo (I) reloj
Hasta ese juez implacable que es el tiempo puede ser relativo

Nunca una idea tan simple y al tiempo tan irrebatible habrá dado mejores resultados a un estudiante con tan pocas ganas de estudiar. Me refiero, por supuesto, a mí mismo y a mi ya lejano paso por las facultades de periodismo y ciencias políticas de la Universidad Autónoma de Barcelona, cuando en cualquier examen, tratara de lo que tratase, encontraba la manera de matizar lo que fuera con lo que mi amigo Albert Punsola acabó bautizando como “relativisme pastellià”, supongo que ya se entiende sin traducirlo. Y lo cierto es que funcionaba y, por pocos que fueran mis conocimientos de la materia, acababa ganándome a los profesores con un discurso que debía más al despliegue narrativo de un par de conceptos cogidos al vuelo que a un conocimiento real de lo tratado.

Relativismo en maratón

Hoy, no sé por qué, me ha venido a la mente mi antigua estrategia y he decidido aplicarla en este blog, donde muchas veces me siento como un solitario corredor de fondo. En cierta forma, se trata también de un examen, porque los pocos lectores que debo tener tampoco se conforman con cualquier cosa y, además, siempre esperan que hable de algo relacionado con el running, a poder ser con el maratón. Y para aplicar el relativismo al maratón debería tener muy en cuenta una de las reglas de oro que seguía en mis lejanos tiempos universitarios: nunca decir que todo es relativo, o por lo menos no decirlo cuando vas a basarte en esta idea, porque en caso contrario los profesores acabarán descubriendo que tus originales aportaciones no son nada más que el resultado de repetir un simple cliché hasta la saciedad. Bueno, si fuerais mis profesores ya habría metido la pata, pero creo que hay confianza y, al fin y al cabo, lo único que intento es mostraros una aplicación práctica de lo que estoy comentando.

Cuestión de sensaciones

Vayamos de una vez al atletismo, aunque sólo sea para enunciar lo que desarrollaré en el siguiente post. El tiempo es el que es y las distancias son las que son, pero cuando hablamos de sensaciones todo puede cambiar e incluso un segundo puede transformarse en una eternidad. Una carrera de diez mil metros sólo mide diez mil metros, pero a veces puedes llegar a sentir que se ha convertido en todo un maratón y cuando vas por el kilómetro tres te puede parecer que ya llevas más de doce. Que ocurra lo contrario, que un maratón se te haga corto y parezca que sólo has corrido diez kilómetros, es bastante más extraño, pero tampoco descartable. Mañana intentaré demostrarlo.

  1. Grandes verdades al servicio del maratón, sí señor.

  2. Josep Pastells 21 Enero 2009, 17:48 pm

    Gracias, Xènia, aunque últimamente empiezo a sospechar que me estáis tomando el pelo.

  3. ¿A qué te refieres con tus sospechas? ¿Sospechas de todos y de todo?

  4. Gran verdad, si señor. La lógica nos dice que el tiempo y el espacio, son conceptos matemáticos limitados, pero como demostró Albert Einstein (creo que lo demostró, no lo se), esto también es relativo, entonces no me extraña que cuando corremos, unos kilómetros se nos hacen largos y otros muy cortos. ¿No será que por ahí hay alguien que los estira o encoge?

  5. Leyéndote Josep me entran ganas de poner al día mis escasos conocimientos de filosofía para recordar como se enfrentaron a este tema grandes pensandores de hace muchos siglos.
    El planteamiento, aunque tú lo has sabido expresar perfectamente, venía a ser si realmente existe un mundo exterior tal y como lo percibimos a través de nuestros sentidos o si dicho mundo exterior no existe como tal y no que no es más que una ficción fruto de nuestra subjetividad-o algo por el estilo-
    Voy a ver si encuentro algún viejo manual de filosofía de COU y me ilustro un poco. !Gracias por reavivarnos el interés por ciertos temas largamente olvidados!

  6. Josep Pastells 22 Enero 2009, 10:16 am

    Así es, Ana. Aplico la duda metódica de Descartes(era así, no, Ramón?) a cualquier comentario que me pueda parecer irónico. Y tú eres una de las principales sospechosas, sin duda.

    Yo creo que sí, Antoni, que alguien nos está tomando el pelo. ¿Lo ves, Ana? No soy el único que tiene sospechas.

    Tu comentario, Ramón, me recuerda algunas reflexiones de la última novela de Paul Auster. Y tu referencia al viejo manual de filosofía de COU me conduce sin remisión a la imagen del profesor Eduard Herrero, que consiguió que me gustara una materia tan apasionante como inútil.

  7. Yo no sé ni cuando ni cómo ha pasado. Pero alquien que no he sido yo ha escrito usando mi nombre.

  8. Josep Pastells 22 Enero 2009, 15:57 pm

    ¿Dónde, Ana?, ¿en tu anterior comentario?

  9. Quizá es que no me acuerdo, ha pasado tanto tiempo, o no? No lo sé, es tan relativo esto del tiempo.

    Jajaja.

  10. Josep Pastells 22 Enero 2009, 20:01 pm

    ¡Qué inocente soy! Por un momento pensé que hablabas en serio. ¿Ves como hacía bien en sospechar de ti?

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