Todo es relativo (II)

En algún momento de su vida atlética, casi todos los corredores quieren ir un poco más rápido, recorrer mayores distancias, explorar sus límites físicos. Independientemente de su nivel, siempre llega un momento en el que desean más. Como es lógico, el abanico de posibilidades es casi infinito y lo que uno ve como una enorme hazaña puede que para otro no sea más que un resultado mediocre o sencillamente inaceptable. Por fríos e intocables que sean los datos, cada uno los interpreta a su manera, en función de sus circunstancias personales y de su estado de ánimo.

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Todo, incluso el tiempo o la distancia es relativo

Dos días después de conseguir acabar el Maratón de Madrid en cuatro horas y un minuto, mientras conducía hacia casa después de mi jornada laboral, escuché por la radio una entrevista con una maratoniana que decía que todavía no estaba muy en forma pero, a pesar de ello, intentaría bajar de las dos horas y media en su próxima competición. Sin demasiados miramientos, el locutor le espetó “Pero esa es una marca muy pobre, ¿no?” No hace falta que jure que, por simple comparación, relativicé de inmediato mi logro de dos días atrás. Continuaban doliéndome los cuádriceps y los gemelos y al bajar las escaleras tenía muchas dificultades para seguir el ritmo de un anciano con muletas, pero mis molestias físicas se quedaban pequeñas en comparación con el malestar que acababa de provocarme el comentario del locutor.

Cuestión de perspectiva

Al llegar a casa intenté ampliar mi perspectiva. Recordé que sólo había entrenado seis meses tras casi veinte años sin correr, que pesaba noventa kilos, que mi gran objetivo era acabar el maratón y que, si bien me había marcado como reto secundario hacerlo en menos de cuatro horas, no lo conseguí por bien poco en una prueba bastante dura que finalizaba con una cuesta de siete kilómetros. Además, de 13.000 inscritos había quedado el cuatro mil y pico, una posición que para mí no estaba nada mal. Un poco más animado, admití que lo único que podía hacer era intentar mejorar dentro de mis circunstancias. Tenía 42 años, no estaba dispuesto a adelgazar ni un kilo más y en ningún caso pensaba entrenar más de cuatro veces a la semana. Ni tampoco permitiría que alguien volviera a desmoralizarme. ¡De ninguna manera!

Perseverancia

Desde entonces he intentado centrarme en la satisfacción que se obtiene al perseverar en una disciplina tan exigente. Ignoro si el 1 de marzo en Barcelona mejoraré mi registro del año pasado en Madrid, pero llegaré a la carrera convencido de haber hecho todo lo que estaba en mis manos y si al final no lo consigo (espero que sí) ya encontraré alguna excusa para justificarme.

Sensaciones

Pero de lo que quería hablar realmente en este post (casi se me olvidaba) era de la enorme importancia de las sensaciones para un corredor. Sean físicas o mentales, determinan casi por completo su rendimiento en un entrenamiento o carrera. De nada sirve que los espectadores te animen diciéndote que ya queda poco si te sientes incapaz de recorrer los dos últimos kilómetros porque se te ha acabado la gasolina y las piernas no te responden.

Sin garantías

Por muchos maratones que hayas corrido, nadie te garantiza que en el kilómetro dieciocho de una media maratón no te pegues una buena leche contra el muro que parecen tener todas las carreras de larga distancia. A lo mejor si estuvieras en el maratón llegarias a ese punto sin ni siquiera enterarte, pero sabes que es una media, sólo te quedan tres kilómetros y se te empieza a hacer eterno. Cada cien metros parecen un kilómetro y aunque ya veas la pancarta sabes que te costará horrores llegar.

Todo es posible

También puede ocurrir lo contrario. Estoy convencido de que mi ultrafondista favorita, Alexandra Panayotou, es capaz de completar un maratón casi sin darse cuenta y al acabar preguntarse: ¿Ya está? Pero realizar rodajes de 60 kilómetros, casi 18 más que la disciplina de Fidípides, tampoco garantiza nada, porque tu mente tiende a adaptarse a cada reto concreto y a lo mejor a los 30 ya te sientes más cansado de lo que acostumbras a estarlo a los 50.

Contrastes

A mí mismo, no hace mucho, la carrera de diez kilómetros de Aranjuez se me hizo eterna, quizá porque iba todo lo rápido que podía o tal vez porque estaba demasiado pendiente del cronómetro, de la distancia recorrida y, sobre todo, de la que me faltaba. Otro gallo hubiera cantado si mi mente hubiera fluido libremente, pero en ningún momento dejé de pensar en mi gran objetivo –bajar de los 45 minutos– y al llegar al kilómetro cinco ya me sentía tan cansado como si llevara medio maratón o incluso más. Algunos domingos, en cambio, salgo a correr sin ninguna presión y cuando empiezo a enterarme ya llevo más de quince kilómetros sin experimentar ningún cansancio.

Mejor no comparar

Cada uno conoce mejor que nadie su propio cuerpo y tarde o temprano descubre hasta dónde es capaz de llegar, pero sí una cosa está clara es que, en este caso y en todos, las comparaciones son odiosas. Otra manera de decir lo que reza el título de este post.

  1. Es mejor no comparar, eso lo sabemos todo, pero entonces ¿por qué constamentemente lo hacemos? ¿qué nos impulsa a ello? Siempre comparo a mi novio con Jake Gyllenhaal, Chris Evans o Daniel Craig, y claro luego pasa lo que pasa…

  2. Josep Pastells 22 Enero 2009, 17:52 pm

    Jajaja Ángela. Espero que tu novio no siga este blog! Supongo que comparar es muy humano, pero pocas veces conduce a algo. En este caso concreto, la pregunta que deberíamos formularnos es: ¿existe la más mínima opción de que cambies a tu novio por alguno de los tres?

  3. La ventaja que tienes es que en este tipo de competiciones hay niveles muy variopintos, y eso es una suerte. ¿Por qué en otros deportes sólo hay profesionales? Y no me refiero a la ACB, si no a cualquier liguilla de cualquier pueblo como el mío (Getafe). Para poder jugar al baloncesto o balonmano necesitas saber jugar.

    Correr lo puede hacer cualquiera, a su ritmo claro, pero lo puede hacer. No necesita formar un equipo de gente mala que juegue mal y buscar otro equipo de similar sircustancia para echar un partidillo. No necesita un campo. No necesita instrumentos especiales… No?

    Jo!!!! Me he convencido a mí misma. Yo también puedo correr!!! Mañana empiezo. El problema para mí es que el tiempo es tan relativo que no sé cuándo es mañana.

  4. Yo creo que correr muy pendiente del crono, hace que los kilómetros se hagan eternos. Para mí, es mejor coger un ritmo cómodo, teniendo en cuenta la distancia que vamos a correr, y que salga lo que dios quiera. Los kilómetros, si que me gusta que estén marcados, es una referencia que encuentro a faltar si no lo están. En el medio maratón, como generalmente la hacia (hace 15 años) en alrededor de 1:30 h, siempre miraba el crono en el Km. 7 y el 14, entonces ya sabia según los segundos o minutos que faltaban o pasaban de 30 y 60 minutos, si tenia posibilidades de bajar de 1:30 h

  5. Hola, Josep !

    Sigo tus escritos y se nota que eres un apasionado de la literatura, la historia, el cine,.. y, por supuesto, el deporte. Enhorabuena por el esfuerzo !!

  6. Josep Pastells 23 Enero 2009, 9:57 am

    La grandeza del maratón es esa, Ana: puedes participar en la misma carrera que Gebrselassie aunque luego te saque casi dos horas de ventaja. Si me dedicase al baloncesto difícilmente podría jugar en el mismo partido que Pau Gasol, de acuerdo, pero no creo que en otros deportes sólo haya profesionales y, en realidad, a su nivel, cualquiera puede jugar a cualquier deporte. Otra cosa es que te pueda resultar más difícil encontrar equipo porque en tu zona no hay o porque eres realmente malo, pero seguro que incluso en esos casos acabarías encontrando equipo y gente de tu nivel. La ventaja indiscutible de correr, creo, es que lo puedes hacer tú solo y a la hora que te plazca y, además, puedes participar en carreras con atletas de todas las categorías, desde los auténticos cracks hasta los que se arrastran en los últimos kilómetros. Por lo tanto, te animo a correr desde mañana mismo. Aunque el tiempo es relativo, mañana a costumbra a ser el día después de hoy. Aunque, claro, ¿cuándo es hoy?

    Tienes toda la razón, Antoni. Es una buena manera de enfocarlo y no agobiarte demasiado.Intentaré hacerte caso en la media de Getafe, que se celebra este domingo. Mis objetivos son más modestos que los tuyos cuando corrías esta distancia, pero me gustaría repetir por lo menos el 1.39 del año pasado. Eso significaría, que en el kilómetro siete debo andar por los 33 y en el 14 por los 66. Ya te contaré.

  7. Josep Pastells 23 Enero 2009, 10:05 am

    Hola, Marta, se me había pasado tu comentario. Muchas gracias por los ánimos y espero que sigas leyéndome.

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