Nuestra protagonista se llama Carmen y vive en una urbanización de Lleida, pero su nombre y lugar de residencia no tienen la menor importancia. El caso es que su historia, el incidente al que alude el título, es real y lo publicamos con su permiso para incidir en un tema muy serio que se alargará dos posts y de ninguna manera admite las bromitas habituales en este blog.

Esta historia, por desgracia, es real
Zona poco transitada
Esta mañana Carmen ha salido a correr muy temprano. Aunque casi estamos en verano, todavía puede sentir el aire fresco en la cara, ese agradable contraste entre la temperatura de la calle y la de su cuerpo. Corre por una zona poco transitada y, exceptuando alguna de las clásicas interrupciones callejeras que sufre cualquier corredor, jamás ha vivido ningún incidente digno de mención. Hasta ahora.
Cuchillo y agresión
En el punto culminante de una cuesta, un desconocido le sale al paso con muy malas intenciones. Esgrime un cuchillo y la obliga a detenerse y entrar en una zona de arbustos y matojos. Una vez allí, sin dejar de amenazarla con el cuchillo, le ordena que se baje los pantalones. Tiene la mirada de un sátiro y los ojos extraviados de alguien capaz de cometer cualquier locura. Carmen decide obedecerlo. Lo más importante es salvar la vida, piensa mientras su agresor intenta penetrarla. No lo consigue y la manosea brutalmente mientras sigue intimidándola con el cuchillo.
Lágrimas y pensamientos
Carmen grita, no puede evitarlo. Atrae la atención de unos transeúntes que, al presenciar la escena, empiezan a gritar y obligan al agresor a huir mientras intenta abrocharse los pantalones. Carmen se viste en silencio. Las lágrimas descienden por sus mejillas a un ritmo casi tan lento como sus pensamientos, que de pronto se han congelado en la escena de la agresión.
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Sí, Josep, tienes razón, es un tema muy serio. Pero me parece muy bien que de vez en cuando hables de asuntos que sin dejar de estar relacionados con el running adquieren otra dimensión y nos ayudan a empatizar con la gente que sufre.
En toda agresión sexual la mujer padece un shock traumático, que aunque se supere con el paso del tiempo y ayuda profesional, siempre quedará algo de ese sufrimiento tan terrible del que hay que hablar porque lamentablmente ocurre con demasiada frecuencia.
Sí, Ariadna, Ángela, son asuntos de los que nunca deberíamos olvidarnos. De vez en cuando viene bien ponerse en la piel de las personas que sufren, relativizar nuestros problemas, descubrir que incluso en las circunstancias más adversas puede haber espacio para la esperanza.