Un reto, quizá un destino (III)

La media maratón es una buena piedra de toque para dar el salto a los 42,195 kilómetros. Si llegamos a la meta destrozados, las agujetas nos duran tres o cuatro días y padecemos dolores musculares y otras secuelas físicas, tal vez deberemos admitir que todavía es pronto para enfrentarse a un maratón. Pero si las sensaciones son satisfactorias y el lógico cansancio desaparece con cierta rapidez, es muy posible que ya estemos preparados y sólo nos quede afinar los últimos detalles.

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Ya se acerca… Más consejos para que no nos pille de sorpresa

Se supone que ya llevaremos unos cuantos meses entregados en cuerpo y alma a un entrenamiento que nos ocupa unas cuantas horas semanales (la cifra dependerá siempre de nuestro nivel) y va mucho más allá de las sesiones físicas. Me refiero, por supuesto, a la correcta alimentación, el descanso y, por encima de todo, la preparación mental, absolutamente determinante para conseguir nuestra meta.

Alimentación

Tiene una importancia fundamental. No podemos pretender hartarnos de chocolate, bollos, fritos, cerveza y bebidas carbonatadas –por poner sólo unos cuantos ejemplos– y después rendir a nuestro máximo nivel. Sin caer en la exageración, es importante que sigamos unas pautas mínimas. Comer de todo de forma equilibrada y aumentar el consumo de carbohidratos, especialmente si proceden de pasta, verduras, hortalizas, frutas y frutos secos. Rodrigo Gavela, maratoniano olímpico en Barcelona’92, recomienda además una cucharada diaria de miel y otra de aceite de oliva virgen. En mi caso, me encanta tomar gelatina, que es muy beneficiosa para las articulaciones y se ha convertido en uno de mis postres favoritos. También son muy recomendables las bebidas isotónicas, sobre todo después de entrenar.

Descanso

Siempre debemos escuchar a nuestro cuerpo. Si nos pide descanso hay que hacerle caso, porque de lo contrario nos acabará pasando factura. Prefiero saltarme una sesión de entrenamiento y sentirme mejor al día siguiente que no saltármela y andar renqueante toda la semana o, peor aún, arriesgarme a sufrir una lesión. En esta misma línea, nunca deberíamos incrementar los rodajes previstos en los planes de preparación, ni menos todavía hacerlos a una velocidad mayor de la que nos conviene. Y también es indispensable aflojar durante la última semana, cuando entrenar fuerte no tiene ningún sentido: el trabajo importante ya tiene que estar hecho y cualquier exceso puede perjudicarnos.

El poder de la mente

Por fuertes que estemos físicamente, acabar un maratón requiere una preparación mental fuera de lo común. Sobre todo para el día de la carrera, pero también durante los entrenamientos previos, cuando acostumbraremos a nuestro organismo al sufrimiento y la regularidad. Es muy fácil desmoralizarse al chocar con el temido muro y comprobar que tus reservas de energía han llegado al límite. Es un momento crucial en el que se decide tu suerte en el maratón. Si has entrenado bien y has sido capaz de visualizar ese momento, si sabías que ocurriría y lo estabas esperando para decirte a ti mismo que ahora debes echar el resto, casi seguro que llegarás a la meta. Muchos abandonan, por supuesto, y hacen bien si la causa son problemas musculares o un agotamiento que hasta les impide trotar. Otros concluyen la prueba andando, que tampoco pasa nada. Pero lo ideal, por lo menos para mí, es llegar corriendo y completar la mítica distancia con la satisfacción de saberse maratoniano de pleno derecho.

  1. ¿Y la media maratón de Getafe qué?, ¿no nos piensas contar nada?

  2. Josep Pastells 26 Enero 2009, 14:38 pm

    Sí, Xènia, tengo mucho que contar. Tanto que he decidido dividirlo en cuatro o cinco posts. Pero no empezaré hasta el jueves, como muy pronto. ¿Podrás resistirlo?

  3. Para este tipo de pruebas cuando no se es profesional llegar andando es para mí muy meritorio. Como mucho he llegado a correr media maratón en una sóla ocasión y pensé morir en el intento. Estuve una semana después recuperándome, fue lo mejor de todo, recibí muchos masajes, fue lo mejor de todo, no sé si de nuevo tendré que hacer otra maratón para que alguien me de esos deseados masajitos.

  4. Josep Pastells 26 Enero 2009, 17:59 pm

    Vaya, Ángela, qué sorpresa: ¡tú también corres! Si has acabado una media maratón ya sabes de qué estamos hablando cuando nos referimos al sufrimiento. Intuyo que los masajes debieron ser inolvidables, pero podrías plantearte otra opción: masajes sin haber corrido. Creo que tampoco están mal.

  5. Llegar a la meta de un medio maratón relativamente bien, es una buena señal para poder afrontar el maratón con garantías de acabarlo, pero no hay que olvidar que solo hemos hecho la mitad del recorrido, y nos queda tanto como hemos hecho. Por esto creo que es bueno haber hecho algunos entrenos de 25 ó 30 Km. La mentalización, es fundamental, después del entreno, es lo mas necesario, debemos tener claro que es lo que vamos a hacer, saber que vamos a sufrir, ni que sea un poco, y que cuando tengamos la meta cerca, deberemos llegar como sea, por mal que vayamos, dentro de unos límites claro, y estos límites, también tenemos de tenerlos claros.

  6. Josep Pastells 27 Enero 2009, 10:05 am

    Está bien, Antoni, me has convencido. Algún domingo de estos haré 25 ó 30 kilómetros, aunque sea para empezar a vislumbrar, de lejos, el famoso muro.

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