Buenos días,
Acabo de leer tu artículo, y quiero felicitarte por tu manera de describir la preparación para tú maratón. Llana, concisa y de digerible lectura.
Me siento identificado contigo, pues también paso de los 40, aunque mi maratón es mecánica, o mejor dicho a motor.
Practico el Enduro por pistas, senderos, caminos y demás, y a menudo encuentro gente practicando tu deporte, a los que respeto quitando gas y saludando. Su esfuerzo es admirable, pues los caminos suelen tener una pendiente pronunciada.
Me estoy preparando para ir 7 días a Marruecos en moto por el desierto con un grupo de amigos a los que doblo en edad. cada fin de semana realizo unos 200 kilómetros de enduro por piedras, caminos rotos y demás, y como bien decías ya no tengo 20 años, tengo 42 y mis fuerzas flaquean. Cuando me caigo duele, y cuando me quedo enzarzado, o en medio del lodo de una charca u otras trampas naturales, los 113 kilos de mi moto suelen parecerme 250.
Pero el fin es el mismo, llegar a la meta, olvidando la rutina diaria, los problemas y obligaciones…
Felicidades Josep. Espero que llegues a tu meta, al igual que yo a la mía.
Moisès.

Los pensamientos nos acompañan a todas partes. El día del maratón, ya hablaremos de ello más adelante, serán especialmente decisivos y nos ayudarán (o no) a alcanzar la meta cuando más complicado lo tengamos. Pero en la preparación previa, en ese largo trayecto que acabará desembocando en el día de la prueba, también están ahí para recordarnos algo que hemos leído en el periódico, algún problema amoroso, la enésima discusión con un compañero de trabajo… cualquier cosa que, más que contribuir a distraernos, acentuará unas preocupaciones que si no hacemos nada para evitarlo, nos acompañarán durante todo el entrenamiento.
Concentrarnos en el objetivo
Por fortuna, el esfuerzo que realizamos para mejorar nuestro rendimiento es grande y casi siempre nos permite olvidarnos, ni que sea momentáneamente, de los obstáculos de la vida diaria. ¿Las obras en el baño?, ¿la llamada a ese primo lejano que sigue sin devolvernos los 300 euros que le prestamos meses atrás?, ¿la reunión con el tutor de nuestra hija? Todo eso puede esperar. Mientras jadeamos y avanzamos, todo nuestro ser se concentra en un único objetivo: seguir el plan trazado, completar la distancia prevista al ritmo pertinente. Resulta inevitable que de vez en cuando pensemos en otras cosas, de lo contrario seríamos unos autómatas o caeríamos en la obsesión, pero también es necesario visualizar lo que estamos haciendo y, mejor aún, lo que nos queda por hacer.
Competiciones previas
En este último apartado entran los planes de entrenamiento, vitales para nuestro propósito, y las competiciones en que de vez en cuando deberemos participar para tener una idea más precisa de nuestro estado físico. En mi caso, ya hace días que tengo marcadas en el calendario cuatro fechas, sólo cuatro, que precederán a la gran prueba del 1 de marzo en Barcelona. La primera ya se acerca: el 30 de este mes en Paracuellos del Jarama. Diez kilómetros de perfil exigente que me curtirán en la batalla y, lejos de permitirme lograr una buena marca, me darán una idea muy aproximada de lo que significa el verbo sufrir. Casi un mes después, el 21 de diciembre, me esperan los diez kilómetros de Aranjuez, un trazado muy llano que debería servirme para bajar de los 45 minutos.
Dos medias maratones
Mis aspiraciones no van mucho más allá, porque sería un ritmo de 4′30” por kilómetro y en el maratón me basta con ir a 5′30”. Me da un poco de vergüenza si lo comparo con los tiempos que conseguía en mi juventud (recuerdo que bajaba con cierta facilidad de los 40′ en las carreras de 10.000 metros), pero tendré que asumirlo: pasados los 40, no puedo pretender hacer lo mismo que a los 20. Dicen los expertos que antes de enfrentarse a los 42 kilómetros también conviene hacer por lo menos una media maratón. Yo he decidido correr dos, pero de momento sólo tengo las fechas: 11 de enero y 8 de febrero. La temporada pasada participé en la de Getafe (1′39”) y en la de Fuenlabrada (1′42”), pero el año que viene no sé si se ajustarán a mi calendario. Si no es así, buscaré otras carreras o, en el peor de los casos, ya me veo dando 53 vueltas a una pista de atletismo o, más aburrido aún, completando 211 rectas con sus respectivos giros en un campo de fútbol de cien metros de longitud.
josep.pastells@coguan.com
