Muy pocos fondistas pueden presumir de no haber dejado de correr desde que empezaron a darle al running. Me refiero a los que nunca han alcanzado periodos de descanso superiores a las dos semanas y, por lo tanto, siempre se han mantenido en forma. Ya sea por lesiones, vacaciones o el simple deseo de desconectar durante una temporada, la gran mayoría de los corredores populares vive de vez en cuando periodos de inactividad que, si todo va bien, acaban desembocando en el deseo de volver a empezar.

Cada carrera supone volver a empezar
Adaptación necesaria
Por fortuna, volver al running no es tan complicado como volver con una persona, pero también exige una adaptación que en demasiadas ocasiones estamos tentados de saltarnos. Por norma general, cuanto más tiempo hayamos estado sin practicar nuestro deporte favorito más nos costará volver, pero ocurre con frecuencia que no somos conscientes de ello y ya el primer día pretendemos hacer casi lo mismo que meses atrás.
Necesidad de ir despacio
De la misma manera que al recuperar a nuestra antigua pareja no podemos dar por sentado que todo irá sobre ruedas por el simple hecho de estar juntos, al calzarnos de nuevo las zapatillas debemos tener muy presente la necesidad de cambiar de objetivos, ir despacio y sin prisas para permitir que nuestro organismo se acostumbre a una actividad que, sin ser nueva para él, sí que le pilla un poco de sorpresa.
Euforia y brusquedad
No es nada raro que, al empezar a correr tras un parón más o menos largo, los fondistas consideren demasiado pronto que ya han recuperado la forma que tenían anteriormente. Casi nunca es así, pero la euforia generada por el acto de correr, las sensaciones positivas que se agolpan en nuestra mente casi de inmediato, nos empujan a incrementar el ritmo de nuestras zancadas con demasiada brusquedad, descuidando el plan que deberíamos aplicar en estos casos y del que hablaré en el próximo post.
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Es algo muy propio de los humanos, ¿no? Pensar que siempre podemos volver a empezar.
Pues sí, Ariadna. Puede parecer una ilusión, pero en muchos casos es verdad.
Yo, lo de retomar una relación con una persona después de haberlo dejado, la verdad es que no lo he vivido, pero volver a correr después de un periodo de descanso, lo he hecho un montón de veces en los últimos diez años. El invierno pasado estaba eufórico por los progresos que hice, y ahora mismo tengo que preguntarle a mi rodilla derecha si puedo salir a correr, cada vez que quiero hacerlo.
Tu rodilla derecha es un poco caprichosa, Antoni jejeje. Esperemos que vaya entendiendo que de vez en cuando necesitas correr y es indispensable que colabore.