Volver a empezar

Muy pocos fondistas pueden presumir de no haber dejado de correr desde que empezaron a darle al running. Me refiero a los que nunca han alcanzado periodos de descanso superiores a las dos semanas y, por lo tanto, siempre se han mantenido en forma. Ya sea por lesiones, vacaciones o el simple deseo de desconectar durante una temporada, la gran mayoría de los corredores populares vive de vez en cuando periodos de inactividad que, si todo va bien, acaban desembocando en el deseo de volver a empezar.

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Cada carrera supone volver a empezar Volver a empezar Volver a empezar cada carrera supone volver a empezar

Cada carrera supone volver a empezar

Volver a correr es algo así como regresar con tu antigua pareja después de una separación. Si ésta no ha sido muy prolongada es posible que te resulte relativamente sencillo adaptarte de nuevo a todo lo que implica vivir con otra persona, pero si habéis estado separados una buena temporada es muy probable que te cueste un poco más. Sin embargo, puedes llegar a pensar que no es así. Las ganas y el entusiasmo, la sensación de que estáis volviendo a empezar, pueden provocar que todo parezca muy fácil, pero en realidad no lo es tanto y tarde o temprano acabáis descubriendo la necesidad de esforzaros para conseguir aquello que deseáis.

Adaptación necesaria

Por fortuna, volver al running no es tan complicado como volver con una persona, pero también exige una adaptación que en demasiadas ocasiones estamos tentados de saltarnos. Por norma general, cuanto más tiempo hayamos estado sin practicar nuestro deporte favorito más nos costará volver, pero ocurre con frecuencia que no somos conscientes de ello y ya el primer día pretendemos hacer casi lo mismo que meses atrás.

Necesidad de ir despacio

De la misma manera que al recuperar a nuestra antigua pareja no podemos dar por sentado que todo irá sobre ruedas por el simple hecho de estar juntos, al calzarnos de nuevo las zapatillas debemos tener muy presente la necesidad de cambiar de objetivos, ir despacio y sin prisas para permitir que nuestro organismo se acostumbre a una actividad que, sin ser nueva para él, sí que le pilla un poco de sorpresa.

Euforia y brusquedad

No es nada raro que, al empezar a correr tras un parón más o menos largo, los fondistas consideren demasiado pronto que ya han recuperado la forma que tenían anteriormente. Casi nunca es así, pero la euforia generada por el acto de correr, las sensaciones positivas que se agolpan en nuestra mente casi de inmediato, nos empujan a incrementar el ritmo de nuestras zancadas con demasiada brusquedad, descuidando el plan que deberíamos aplicar en estos casos y del que hablaré en el próximo post.

  1. Es algo muy propio de los humanos, ¿no? Pensar que siempre podemos volver a empezar.

  2. Josep Pastells 5 Junio 2009, 12:21 pm

    Pues sí, Ariadna. Puede parecer una ilusión, pero en muchos casos es verdad.

  3. Yo, lo de retomar una relación con una persona después de haberlo dejado, la verdad es que no lo he vivido, pero volver a correr después de un periodo de descanso, lo he hecho un montón de veces en los últimos diez años. El invierno pasado estaba eufórico por los progresos que hice, y ahora mismo tengo que preguntarle a mi rodilla derecha si puedo salir a correr, cada vez que quiero hacerlo.

  4. Josep Pastells 5 Junio 2009, 17:08 pm

    Tu rodilla derecha es un poco caprichosa, Antoni jejeje. Esperemos que vaya entendiendo que de vez en cuando necesitas correr y es indispensable que colabore.

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