Batalla contra el calor de Estocolmo – 2ª parte, la media maratón

Experiencias de la maratón de Estocolmo –la carrera hasta la media maratón: Ya se había dado la salida. Era la cuarta vez que lo vivía. Una salida totalmente sosegada. Para mí, personalmente esta fase del principio es realmente estresante.

Estocolmo maratón: Una salida estresante

Estocolmo maratón: Una salida estresante

Uno intenta hacerse un hueco corriendo entre el grupo, corre a través de la mayoría de corredores casi en zig-zag, como si tuviera que resistir desde el principio de la carrera e ir cogiendo un ritmo frenético. No obstante, la persona del globo en el que aparecía un 3:00 intentaba alejarse cada vez más. No me iba muy bien al intentar recuperar 300 metros de terreno.

Los primeros 3 kilómetros
Aproximadamente pude mantenerme visible durante 3 Km. en el grupo de corredores de cabeza. Entonces comencé a notar pequeños síntomas de cansancio. Pronto aparecieron las primeras dudas. ¿Tampoco sería éste el día en que conseguiría una maratón en 3 horas? Decidí desechar aquellos pensamientos por el momento y me concentré en encontrar mi ritmo de carrera. La irregular “carrera frenética” me había exigido las primeras reservas de energía. Ahora debería cuidarlas para no arriesgarme así a sufrir un derrumbamiento demasiado pronto. Lo conseguí pudiendo correr con unas pulsaciones de 162. Con esa frecuencia cardiaca había corrido en Roma, donde había conseguido mi mejor tiempo hasta el momento: 3:02; para mí, ya una buena experiencia. En Colonia, había mantenido un pulso de 165 hasta que sufrí un desvanecimiento en el kilómetro 27. El test de rendimiento, me había certificado, que en ningún caso debería superar un máximo de 165 pulsaciones de forma duradera. Una vez estabilizado el pulso, noté que la velocidad media por Km. era demasiado lenta. Un tiempo de 4:16 era la velocidad media por Km. que me había propuesto conseguir en un principio. En lugar de eso llevaba un promedio de 4:30 – 4:45 minutos por Km, de parcial. De nuevo llegaron las dudas. Da igual, ¡sería un fallo de cálculo! Poco después apareció un nuevo punto de avituallamiento, sumergí la gorra profundamente, me la puse de nuevo y me refresqué de verdad.

Los espectadores animaban el ambiente
La multitud de gente que estaba cerca de mí gritaba “Hopp Schwiz”. Durante un pequeño momento de confusión, me di cuenta de que ese típico reclamo de ánimo suizo debía de estar dirigido a mí. Claramente se veía que no era suizo ya que, aunque tenga allí mi lugar de residencia, llevaba la bandera adecuada sobre el dorsal. Como siempre, el público consigue siempre que te suba la adrenalina de nuevo y que olvides los dolores. Tanto suecos como suizos y visitantes y turistas crearon una atmósfera increíble, algo que hasta el momento sólo había presenciado en Colonia. Había innumerables espectadores allí de pie sobre la acera, los cuales animaban sin descanso a los corredores. Hay que reconocer que a esto contribuía, naturalmente, el tiempo espléndido que hacía ese día. Nosotros estábamos allí precisamente por el tiempo: 30º, que era lo que se había medido ese espléndido sábado en Estocolmo. Se había superado en 15º la temperatura media del mes de Junio. Debido a la temperatura esperaba que una cierta cantidad de corredores se desplomaran, lo que no llegó a ocurrir, al menos en la parte del trayecto donde yo estaba tomando parte. Barreños con agua y duchas durante el trayecto conseguían que la carrera fuera un poco más agradable. Utilicé cada punto de avituallamiento fervientemente. A lo mejor no era el más rápido, pero seguro que al final fuí el que más mojado estaba. De momento ya era un pequeño consuelo.

El primer parcial de tiempo
El primer parcial de tiempo fue interesante. En el Km. 10 miré a lo lejos y el indicador era de 45:00. Algo más lento de lo esperado. No obstante, aunque podría haber endurecido el ritmo de carrera todavía más, tenía como sólido punto de partida conseguir un tiempo por debajo de 1:30 para batir la marca deseada. Los siguientes Km. transcurrieron sin que pasara nada relativamente espectacular. Me sentía bien y corría a un ritmo de aproximadamente 162 pulsaciones. Estaba corriendo bien. Ya estaba en el Km. 20. Una corta mirada al reloj y de repente la confusión. Iba a peor. ¿Qué señala el indicador? 1:33. Con eso sí que no contaba. En lugar de haber corrido más rápido, había conseguido empeorar llegando aún 3 minutos más lento. Un pequeño revés. Nada estaba perdido. A pesar de que podría considerarse un poco ingenuo, iba a intentar correr la segunda parte de la carrera aún más rápido que la primera. En aquel momento me pareció que todo era posible. Estaba bien después de todo. Aún quería atacar.

¿Y la primera parte? No hay problema, en la primera parte de las experiencias, he escrito un poco acerca de la llegada a Estocolmo. En los próximos días publicaré un documento acerca de la segunda parte de la carrera.

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