¿Corres por placer o por obligación?

En maratón no basta sólo con empezar corriendo en la partida, sino que se requiere de un motivo claro por el cual se participa en la misma. Dependerá del “motivo”, en gran parte, la manera en que se enfocará el entrenamiento previo a una competición y la psicología con la que se enfrentará cada uno de los procesos por los que pasa un maratonista. Confrontar las propias debilidades humanas en una competición como la maratón hace indispensable preguntarse una y otra vez ¿por qué hago esto? ¿para qué lo hago? Lo que nos llevará indefectiblemente, una vez obtenida la respuesta, a ser un ganador nato.

Cada uno tiene unas motivaciones para hacerse maratoniano

Cada uno tiene unas motivaciones para hacerse maratoniano

La discusión no es menor y vale la pena planteársela, pues ya muchos han discutido el hecho de que uno puede participar en una maratón por el sentimiento intrínseco de querer llegar más allá o simplemente por sentirla como una obligación condicionada para obtener algo más. Como muchos de los lectores ya intuyen, la idea del presente artículo es precisamente desenmascarar las intenciones que cada quien tenga al intentar participar en una o más maratones, ya sea como amateur o profesional.

Muchos son los motivos que hacen que uno participe en una carrera como la maratón. A saber: el deseo por sentir la sensación de libertad que nos permite sacarnos de encima las tensiones; compartir con una gran cantidad de gente; o hasta la idea de superarnos al extremo de llegar a ser otra persona al término de cada carrera. No obstante, hay muchos que simplemente lo hacen por el afán de salir de un estado socioeconómico determinado. Cada quien deberá pensar cuál es el “motivo” que lo lleva a integrarse en esta prueba tan extenuante, pues de esta manera es posible que explote de forma precisa aquello que le hace falta para llegar a completar sus objetivos.

Aquellos que critiquen la necesidad económica como el móvil para ser un corredor profesional de maratón, deberán de tener cuidado con sus palabras ya que, según las estadísticas actuales, existe un porcentaje muy favorable para países como Kenia, Etiopia y Marruecos en cuanto a corredores de fondo exitosos. Muchos de ellos tenían como principal “motivación” salir de la pobreza, por lo que el arduo entrenamiento realizado, sólo venía a ser una condición indispensable para lograr el cometido propuesto y no simplemente la satisfacción de ir superándose cada vez más para ser campeón.

¿Qué necesito entonces para superar la maratón?

Pues bien, una vez más nos encontramos en el punto medular de la preparación de un deportista. Conforme a lo anterior, entendemos que la “motivación” puede provenir de diversas fuentes: económicas, superación personal y dominio de la voluntad por sobre las barreras físicas. Sin embargo, nos parece interesante precisar que no dependemos simplemente del móvil para entrar en carrera, sino de la adecuación con la que vamos dominando paso a paso el cuerpo. Por ello, la respuesta a la pregunta principal de “¿qué se requiere para ser maratonista?” encuentra su respuesta en dos elementos fundamentales para un deportista: perseverancia y efectividad del trabajo realizado.

Pensar que tenemos que cumplir con una prueba tan extenuante como la maratón, puede ponernos muy nerviosos y enfrentarnos ante el fracaso diario en un determinado objetivo de entrenamiento. Muchos maratonistas principiantes tienden a abandonar lo recorrido cuando se enfrentan a un fracaso; es ahí donde sabremos si la motivación es o no correcta para nuestro perfil de competidor de maratón, ya que no todos los móviles se aplican de la misma forma para cada persona.

Como un consejo a todos los principiantes que buscan en internet un secreto para ser campeones: lo mejor para ellos es buscarle un sentido a lo que hacen. En la lógica del ser humano, y con mayor razón en la del maratonista, siempre se hacen las cosas cuando hay un “sentido” en la acción realizada. Deberán entender que al correr cada maratón lo que hacen, en realidad, es participar de la historia, formando parte de un nuevo proceso de crecimiento entre aquellos que lo arriesgan todo durante los 42.195 metros de carrera y los que se entregan a los límites naturales de sus cuerpos.

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