Contra viento y marea (II)

Cuando por fin alcancé el punto de salida de la X Media Maratón de Getafe me percaté de que apenas tenía tiempo para calentar. Un par de minutos trotando, otras dos progresiones y ya llegó la hora de buscar sitio entre los 3.000 corredores inscritos en la prueba. Éramos tantos que la organización había habilitado dos arcos de salida, de dos carriles cada uno. Sin pensármelo demasiado me situé en el de la izquierda, di unos cuantos saltitos y esperé a que sonara el pistoletazo.

Estaba a punto de dar comienzo la X Maratón de Getafe

Estaba a punto de dar comienzo la Media Maratón de Getafe

Justo en este momento empieza a llover. Una lluvia fina, suave, que de mantenerse así no mermará en exceso mi rendimiento, pienso mientras activo el cronómetro al oír que suena mi chip. Me he prometido a mí mismo seguir los consejos de Antoni Rigol y sólo mirar a qué ritmo voy en los kilómetros 7 y 14 y, lógicamente, al final. Ese es mi plan. Mis aspiraciones se colmarían con múltiplos de tres: 33, 66 y 99 minutos, pero interiormente pienso que puedo hacerlo un poco mejor.

Salida rápida y patinazos

La salida es muy rápida, porque hay una ligera bajada. Enseguida descubro que por mucho que siga los consejos de Antoni me será difícil no estar al corriente de mis evoluciones. “Cuatro cero cuatro”, grita uno justo cuando pasamos por el kilómetro uno. Demasiado rápido, pienso, más preocupado por no caerme que por mi posible rendimiento. En ese preciso instante, un atleta que va detrás de mí resbala sobre el asfalto y, tras pegarse un buen leñazo, patina espectacularmente a lo largo de tres o cuatro metros, haciendo caer a su paso a dos o tres corredores más. Ayudarles a levantarse sería inútil, más que nada porque obstruiríamos el paso y las consecuencias serían nefastas, razono mientras noto que mis gafas empiezan a estar tan mojadas que casi no veo nada.

Viento y más caídas

Intento concentrarme en mi propio esfuerzo, pero no es tan fácil. Al pasar por una zona menos edificada descubro que el viento también estorba. Y bastante. Las caídas se suceden y, aunque no presencio ninguna más, sí que las oigo. “¡Caída!, ¡caída!”, “¡Cuidado, cuidado!”, gritan los atletas con una frecuencia alarmante. Por suerte, parece que la lluvia no va a más y, sin dejar de ser molesta, puede soportarse perfectamente. Me basta con limpiarme de vez en cuando los cristales de las gafas con la camiseta, yendo con mucho cuidado para no perder la llave del coche en plena operación.

Buen ritmo

Como ya me temía, la costumbre de cantar el tiempo en cada kilómetro está muy extendida y, por consiguiente, siempre estoy más o menos informado de mi marcha en la carrera. Nadie me garantiza que el cantarín haya salido justo al mismo tiempo que yo, pero para eso tengo el cronómetro y, como había previsto inicialmente, no lo miro hasta llegar al kilómetro siete. Lo completo en 32 minutos clavados. De seguir así, podría soñar con 1.36 o 1.37, pero ya intuyo que no va a ser nada fácil, no por falta de fuerzas sino porque los factores climatológicos empiezan a pesar demasiado. Sin llegar a ser torrencial, la lluvia se ha vuelto mucho más consistente y tengo que limpiarme las gafas con más frecuencia que antes.

Pensamientos negativos

Intento ahuyentar los pensamientos negativos, una de mis grandes especialidades. En realidad, el tiempo que tarde en correr la media maratón no tiene mayor importancia, pero aun así yo se la doy, preocupándome de veras por la posibilidad de hacerlo peor que el año pasado y no salir victorioso de mi batalla particular. No sé por qué, me vienen a la cabeza unas palabras de Faulkner: “El campo de batalla no hace sino revelar al hombre su propia estupidez y desesperación, y la victoria es una ilusión de filósofos y de locos”. No sé si son demasiado oportunas, pero me reafirman en la necesidad de afianzarme en dos conceptos clave: mente y sacrificio; debo seguir corriendo y dejarme de tonterías.

  1. La victoria es una ilusión de filósofos y de locos. Me gusta.

  2. Filósofos, locos y cantarines en medio de la lluvia. Esto se pone interesante. Por cierto, ¿no tenías frío con pantalón corto y camiseta sin mangas?

  3. A mi también me gusta la frase, pero quizás si, que las palabras de Faulkner no son muy oportunas, no es un campo de batalla, es una competición. No debes sentirte derrotado si no logras tu objetivo, las circunstancias puede que te lo impidan i para mi lo único frustrante es retirarse por falta de fortaleza mental

  4. Antoni, es fantástico tu apoyo, pero YA PASÓ, y seguro que por la manera de redactarlo, HA PERDIDO.

    Pero nos queda el consuelo que la culpa no es de él, era de los de la furgoneta que le pararon para preguntar por no sé qué calle. Ah, no!, que eso era en otra ocasión. Esta vez ha sido por un tropiezo con una piedra. Ah, no!, que eso fue Aranjuez. Ha sido por culpa de la averia del coche. Ah, no!,…

    Esta vez han sido Dios y sus aliados, como casi siempre.

  5. Josep Pastells 30 enero 2009, 22:40 pm

    A mí también, Ariadna.

    No Xènia,en realidad la foto fue tomada al día siguiente, aunque ahora que lo dices me podría haber puesto manga larga.

    Totalmente de acuerdo, Antoni. Y aunque no quiero anticipar nada añadiré, en respuesta a Ana, que no me sentí perdedor de nada y que no acostumbro a medir mis carreras con verbos como ganar o perder. Puedo lograr o no mis objetivos, pero siempre volveré a intentarlo y, pase lo que pase, aunque parezca increíble, me siento como un campeón. Además, de lo que escribo a lo que siento hay un buen trecho, supongo que ya lo sabes. ¿A lo mejor a ti [continúo con Ana] te pasa lo mismo?

  6. Lo que pasa es que soy un optimista nato, y no entiendo como solo empezar la carrera ya te pueden venir pensamientos negativos. Ana, espera a que acabe para saber si de verdad ha perdido o no, pero de todas maneras, yo sigo pensando que estas carreras son como las elecciones, las ganan todos.

  7. He notado cierta irascibilidad en tu comentario.
    ¿Cuando te refieres si me pasa lo mismo, a qué te refieres si me siento una perdedora o si cuando escribo no digo lo que pienso?

  8. Josep Pastells 31 enero 2009, 11:23 am

    Pues no, Ana, no estoy indignado ni enojado. Me refería a si escribías en broma, pero me quedaré con la duda.

  9. Josep Pastells 31 enero 2009, 11:52 am

    Antoni, que no había visto tu segundo comentario. Lo que intentaba decir es que, aunque esté hablando de mí y de mis sensaciones, algunas veces exagero o incluso deformo la realidad.

  10. Eso es lo que nos gusta. Si no leeriamos el Marca.

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