Corredores y escritores

En el anterior post comparaba a los escritores que firman o intentan firmar ejemplares de su obra en la Feria del Libro del Retiro con los corredores que participan en una carrera. Hoy quiero hablar del mismo tema centrándome en el ambiente que se crea en estos encuentros culturales y deportivos, que a mi entender es bastante parecido.

Correr y escribir no son cosas tan distintas

Correr y escribir no son cosas tan distintas

Me referiré a este parque madrileño porque es el ejemplo que tengo más a mano. Hace poco más de un año concluí allí mi primer maratón y todavía no ha transcurrido ni una semana desde que me senté en la caseta de la Librería Muga, la número 82, justo enfrente del Florida Park, con el objetivo de atender a cualquier persona que se interesara por El último aliento de Fidípides (Adhara), un libro de relatos protagonizados por gente o animales (supongo que podría incluirme en cualquiera de los dos grupos) que corren.

Mucho público

Tanto en el Maratón de Madrid, el famoso Mapoma, como en la Feria del Libro, la afluencia de público es espectacular. En el primer caso, participaban 13.000 atletas y en el segundo cerca de 400 casetas. No tengo ni idea del número de escritores que pueden llegar a reunirse en el Retiro en un solo día de feria, pero sumándolos a todos no me extrañaría que superaran a los corredores.

Cosas en común

¿Qué tienen en común los corredores con los escritores? Muchas cosas, quizá más de las que creemos. Muchos son tenaces y luchadores, otros vagos e impacientes. La mayoría disfruta con lo que hace, pero no es raro que de vez en cuando lo pase mal, que sufra con las zancadas o las palabras, que se replantee por qué sigue por un camino determinado y no por otro, que viva periodos de estancamiento o de sequía total.

Público animoso

¿Y en qué se parece el público de un maratón al que acude en masa a una feria del libro? También en muchas cosas. Abundan, por ejemplo, los familiares o amigos de los atletas o escritores, incondicionales que les aplauden a rabiar cada vez que avanzan diez metros o firman un libro. O los amantes de la literatura y del running que, conformándose con ser lectores o con participar en carreras menos exigentes, gozan con un espectáculo lleno de luces y colores, de momentos alegres o amargos que, en cualquier caso, adquieren una relevancia especial cuando se trata de captar un gesto de esfuerzo o una frase genial.

Pasiones

¿Existen amantes del running que también lo sean de la literatura? Por supuesto que sí. Gente que presenció la llegada del Mapoma y ahora disfruta con la feria del libro, gente que tiene amigos corredores y escritores, incluso corredores que son escritores o escritores que son corredores. El Retiro da para mucho y las pasiones tienden a parecerse.

  1. ¿Y tú en qué grupo entras, Josep, en el de los tenaces y luchadores o en el de los vagos e impacientes? En cualquier caso, felicidades por alimentar tus pasiones.

  2. Josep Pastells 10 junio 2009, 18:40 pm

    Jajaja, un poco en todos, Xènia, no acabo de definirme. Gracias por lo de las pasiones.

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