Correr y escribir

Aunque había acudido muchas veces a la Feria del Libro del madrileño Parque del Retiro, nunca había tenido la oportunidad de hacerlo en calidad de autor, firmando (o intentándolo) ejemplares de mi obra. Pero el pasado viernes, por fin, supe qué se siente al estar sentado en una caseta y esperar que alguien se acerque a comprarte el libro. Aprovechando que estamos en un blog de maratón, intentaré comparar mis sensaciones con las de un atleta popular que participa por primera vez en una carrera.

Escribir es como correr un maratón

Escribir es como correr un maratón

De entrada, te sorprende la cantidad de atletas (o escritores) que participan en la prueba. Pronto descubres que El último aliento de Fidípides, ese libro de relatos con el que esperas captar la atención de los lectores y también, por qué no, de los amantes del running, no se sitúa precisamente entre los favoritos de una carrera en la que participan corredores mucho más rápidos (libros mucho mejores o, por lo menos, con mucho más marketing).

Ritmo inalcanzable

Enseguida compruebas que los favoritos imprimen desde el principio un ritmo inalcanzable (tres minutos por kilómetro, es decir, tres o cuatro libros por minuto). Tú intentas mantenerte en tu velocidad de crucero (5′) y deduces que la distancia que te separa de los escritores mediáticos (con suerte, firmas un libro cada cinco minutos) es incluso mayor que la que te sacan atletas de talla mundial. ¿La comparación es un tanto forzada? Puede ser, pero aunque sabes que las comparaciones son odiosas no puedes evitar hacerlas y sentirte un poquito mal.

Motivos de consuelo

Por suerte, empiezas a encontrarte cómodo con tu ritmo y, puestos a comparar, adviertes que hay un montón de corredores de tu nivel y otros incluso más lentos. Puede que firmes bastante menos que Isaac Rosa, pero ya estás doblando a los de la caseta de al lado y, en fin, eres realista y acabas admitiendo que estás donde debes estar, que si alguien corre más rápido y vende más será por algo y que no tiene ningún sentido lamentarse cuando has hecho o estás haciendo todo lo que puedes.

Final esperanzador

Hacia el final de la carrera, además, compruebas que te sientes con fuerzas para apretar (descubres que se acerca más gente de la que esperabas, incluso algún desconocido que compra tu libro) y piensas que para ser un novato no está nada mal, que el margen de mejora es notable y en realidad no has hecho nada más que empezar.

  1. Muy bien, ¿pero cómo te sentiste al estar allí sentado firmando libros?, ¿fue divertido?

  2. Muy bueno el paralelismo que has hecho!!! el libro es muy bueno, que no hayas vendido tantos como los famosos no quiere decir nada.

  3. Josep pastells 9 junio 2009, 14:02 pm

    Entre divertido y aburrido, Ariadna. Si pasan diez minutos sin que nadie se acerque a ti, por mucho que veas desfilar a la gente se te hace difícil disfrutar del momento porque estás pendiente de cosas de las que tal vez ni deberías preocuparte pero que, al estar allí, de alguna forma te preocupan.

    Gracias por los ánimos, Ángela. Seguiremos perseverando.

  4. Yo creo que estos escritores que firman tanto, corren en otra competición, ellos son velocistas y tu eres un corredor de fondo. Quizás este mundo, es mucho mas complicado que el atletismo, y hay muchas cosas que condicionan que un escritor llegue a ser conocido por la mayoría de la gente, y no basta con correr mucho. De todas maneras, te deseo que algún día, puedas correr una carrera de 100 metros, firmando libros.

  5. Josep Pastells 10 junio 2009, 8:07 am

    Muchas gracias, Antoni. En cualquier caso, supongo que se trata de aceptar la realidad y adaptarse a ella sin dejar de trabajar para hacerlo cada vez un poco mejor.

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