El arte de correr (II): el punto de vista

Cualquier narrador mínimamente consciente sabe que la elección del punto de vista desde el que se explica una historia es una de las decisiones fundamentales que debe tomar antes de escribir un cuento o una novela. De su elección dependerá en buena medida la respuesta emotiva y moral de los lectores ante los personajes ficticios y sus acciones. En el caso de los corredores que no escriben (juraría que siguen siendo mayoría), el punto de vista siempre es el suyo propio, ya que son ellos y sólo ellos los que observan lo que ocurre ante sus ojos mientras no paran de trotar.

El punto de vista del corredor no es siempre igual

El punto de vista del corredor no es siempre igual

Aunque, aparentemente, el punto de vista de un corredor siempre es el mismo, los adeptos al running saben muy bien que su perspectiva varía con cada zancada y que éste es uno de los grandes alicientes del arte de correr. Ocurre con frecuencia que un atleta esté tan absorto en sus pensamientos que no se fije en nada de lo que ve mientras corre, pero incluso los más propensos a encerrarse en sí mismos adquieren puntos de vista distintos cada vez que salen a entrenar. A menos que sean miopes y se hayan olvidado las gafas o lentillas, claro.

Inmediatez e intensidad

Es lo que tiene el movimiento, la posibilidad de correr sin prisa, detenerse, acelerar, volver atrás o cambiar de rumbo sobre la marcha, provocando que tus ojos, quieras o no, se adapten a distintos ángulos de visión y te hagan llegar informaciones nuevas, frescas, sobre lugares o personas que creías conocer y de repente adquieren una tonalidad distinta, una nueva dimensión. Puede que esto le ocurra a cualquier persona atenta que se desplace, ya sea en coche, en bicicleta, en tren o en avión, pero en el caso de los corredores, al no mediar ninguna clase de aparato entre ellos y el terreno por el que se mueven, las sensaciones son mucho más próximas y los efectos más inmediatos. Todo parece mucho más intenso y nada acaba siendo lo que parece.

Todo cambia muy rápido

Una calle aburrida puede convertirse de repente en el centro neurálgico de un carnaval, ese viejo perro moribundo se transforma sin previo aviso en una bestia feroz que quiere comerte a dentelladas y aquella chica antipática que ni siquiera te mira cuando os cruzáis, reconcentrada siempre con su iPod, te sorprende de repente con la más amplia de las sonrisas. A veces todo cambia muy rápido, haciéndote sentir que eres un testigo privilegiado de lo que acontece a tu alrededor.

Ojos e información

Pero es indudable que tu punto de vista depende en gran medida de tu estado de ánimo. Un carnaval puede parecerte una idiotez, el perro convertido en bestia tal vez te gustará más que nunca porque por lo menos está vivo ( y además, y no menos importante, corre menos que tú) y quién sabe si la chica que te sonríe por primera vez te decepcionará profundamente porque estabas enamorado de su indiferencia hacia ti. Imposible establecer ninguna verdad definitiva sobre los puntos de vista de nadie, y menos aún sobre los de un corredor, quizá el mayor experto en variar sus puntos de vista gracias a la información que obtiene con sus propios ojos.

  1. Todo puede cambiar muy rápido. Gran verdad. Un minuto, unos segundos, pueden cambiar una vida, seas o no corredor.

  2. Lo que nos gusta a los que corremos es que todo parece mucho más cercano y real que si lo miras desde una moto o un coche. Hoy, por ejemplo, he corrido bajo una cortina de agua en Canet d’Adri y me he sentido más vivo que nunca.

  3. Bueno, correr no creo que sea la mejor posición para observar, porque todo pasa un poco mas rápido, y a menudo vamos inmersos en nuestros pensamientos (por lo menos yo). Quizás lo que si pasa, es que el punto de vista de la vida en sentido metafórico, es mejor.

  4. Josep Pastells 23 abril 2009, 12:11 pm

    Ariadna, Jordi, Antoni, creo que todo depende siempre de nuestra atención y concentración. Puede que, como bien dice Antoni, correr no nos permita observar con mucha calma, pero el punto de vista es metafóricamente muy poderoso.

  5. Creo que cuando se corre te transforma,de momento eres otro y a la ves que vas en marcha empiesas a sentir la vida un poquito diferente,,queisas la vida sea la misma ,,pero nos cambia el foco de vision :)y por supuesto la adrenalina que tu cerebro empiesa a crear,,se nota al poco tiempo,,y eres un viajante diferente,,yo creo que el poder correr es una maravilla,,ojala todos pudiesen,,pero es una bendicion :))

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