El Maratón de Barcelona (IV)

Desde la Exposición Internacional de 1929, la montaña de Montjuïc ha sido escenario de grandes eventos. Uno de los más destacados, sin duda, fueron los Juegos Olímpicos de 1992, con motivo de los cuales dos grandes estrellas de la música, Freddy Mercury (fallecido en 1991) y Montserrat Caballé, grabaron en 1988 la canción Barcelona. Todo un himno de la ciudad que suena justo antes de que los casi 10.000 maratonianos congregados en la Avenida María Cristina activen sus piernas y corazones con el objetivo de cubrir los 42,195 kilómetros. Dos de estos atletas, que llegaron el día antes en tren desde Girona, disfrutan del espectáculo, tan emocionante que a más de uno se le pone la piel de gallina. Suena el pistoletazo de salida. Palmaditas en la espalda. Pau Montoya y Santi Sapena se desean una gran carrera.

Momento en el que Pau cruza la meta

Momento en el que Pau cruza la meta

Pau se ha situado bastante cerca de la línea de salida y no tiene que ir esquivando gente como otros años. Su referencia es el globo que lleva la liebre de 3h 15′. Esa es su meta. Le cuesta mucho alcanzarlo y empieza a pensar que no va demasiado bien. Aun así, no consulta el cronómetro hasta el kilómetro diez. 43 minutos. ¡Fantástico!, exclama para sus adentros. Acaba de descubrir que va dos minutos por debajo de lo previsto. Sus cálculos eran sencillos: 45 minutos cada diez kilómetros.

Devorando kilómetros

Se trata de llegar a los 20 en 1h 30′, a los 30 en 2h 15′, a los 40 en 3h 00′ y al final en 3h 10′, eso si por el camino no choca con el famoso muro. Pero superado el kilómetro diez empieza a pensar que todo va bien, que no tienen por qué fallarle las piernas. La temperatura acompaña y la organización, de auténtico lujo, ha incrementado los puntos de avituallamiento. Pau sigue devorando kilómetros con la determinación de un depredador que sabe muy bien qué debe hacer para alcanzar a su presa.

Cruce a las 2h 13′

A la altura del kilómetro 30, Pau oye que alguien le llama. Es Santi, que debe andar por el 25 y se dispone a enfilar la larga recta hasta la Torre Agbar. Pau mira el reloj: 2h 13′. Mantiene los dos minutos de margen que ha ganado en los primeros diez kilómetros. Intenta calcular si Santi va bien, pero le cuesta una barbaridad, quizá más de un kilómetro. El agotamiento y la falta de riego sanguíneo en el cerebro convierten casi en imposible un sencillo cálculo matemático, pero finalmente llega a la conclusión de que Santi también está haciendo una buena marca.

Todo va bien

Superado ya el kilómetro 30, el doctor Montoya teme haber perdido un poco el ritmo. Una gran ampolla en la planta del pie y dolores en cuádriceps e isquiotibiales le hacen pensar que el esfuerzo le está pasando factura, pero un rápido vistazo al cronómetro le indica que va bien, incluso mejor de lo previsto. Disfruta como nunca de los últimos kilómetros por el centro, abarrotados de gente que anima sin cesar a los corredores. Plaza de Cataluña, Puerta del Ángel, Plaza de Sant Jaume, las Ramblas… Un ambiente festivo que demuestra que barceloneses y visitantes vibran con la intensidad del maratón.

Récord pulverizado (I)

Y Pau también vibra como nadie. Se siente tan pletórico que poco le falta para esprintar cuando llega a la Plaza de España y enfila los últimos metros por la Avenida María Cristina. Superada la meta, el cronómetro marca 3h 08’38”. Sensacional. Casi no se lo puede creer. Ha batido su mejor marca en seis minutos y sufriendo lo justo. Le duelen mucho los pies, pero ha valido la pena. ¿Las causas del éxito? Conocer el recorrido, la experiencia de otros maratones, marcarse un ritmo bueno pero cómodo (4’28”) e irlo manteniendo cada kilómetro consiguiendo así buenas sensaciones durante toda la carrera… Independientemente de los factores que han propiciado su extraordinario registro, está claro que Pau no para de superarse (dos años atrás, en su primer maratón, firmó 3h 42′) y que su instinto de atleta, combinado con sus conocimientos del cuerpo y de sus propios límites, le llevarán más temprano que tarde a encarar con decisión la mítica barrera de las tres horas.

Récord pulverizado (II)

Como que intuye que Santi también va a hacer algo grande, tras quitarse el chip, recoger la medalla, hidratarse con una bebida isotónica y comer algunos frutos secos, Pau se acerca a la meta para esperar a su amigo. No tarda demasiado en llegar y lo hace muy contento: 3h 49’39”, ocho minutos menos que su anterior marca, a una media de 5’27” el kilómetro. ¿Las claves? Humildad, mucho cerebro, constancia, capacidad de sufrimiento y un espíritu indomable que le lleva a festejar la madurez a ritmo de maratón. Enhorabuena, Santi. Enhorabuena, Pau. Y gracias por compartir vuestras experiencias con los lectores de maraton.es.

  1. Enhorabuena a todos, chicos. Buen trabajo!

  2. Gracias Josep.Con tu redacción has conseguido que me vuelva a emocionar.

  3. Felicidades, Pau y Santi. Venga Josep, que ya sólo queda tu crónica. Ya tengo ganas de leerla y comentártela.

  4. Josep Pastells 6 marzo 2009, 12:36 pm

    Gracias por los ánimos, Ariadna y Xènia. Dentro de un rato me voy y hasta el martes por la mañana no podré responder vuestros posibles comentarios, pero celebro que os vayan gustando los posts.

    Gracias a ti Pau. Y también a Santi. Espero que muy pronto podamos contar nuevos logros.

  5. Felicidades a los dos por la carrera, con la crónica que nos ha hecho Josep es como si lo hubiera vivido. Siento mucho no haber podido saludaros y animaros cuando pasasteis. (Mañana estaré fuera y creo que no podré conectarme, o sea que hasta el Domingo por la noche no podé poner ningún cometario

  6. bajar tu propia marca siempre te deja animado para volver a superarla pero es una tarea muy complicada.muchas felicidades a todos sobre todo por participar.

  7. Posiblemente alguien que no haya corrido un maratón no acabará de entender el post, ni entenderá que alguien se emocione al leerlo ni que cuando cruces la línea de llegada, te caigan lágrimas…

    Felicidades por el blog !!!. Albert

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