Gloria olímpica (X): Kitei Son

Los Juegos de Berlín en 1936, llenos de solemnidad, colosalismo y propaganda nazi, fueron una fiesta de exaltación fascista, pero con un invitado inesperado y de un color demasiado oscuro para el gusto de Hitler: el incomparable velocista norteamericano Jesse Owens, que irritó sobremanera al führer con sus cuatro medallas de oro y puso en su sitio las teorías sobre la supuesta superioridad de la raza aria. Si obviamos las connotaciones políticas del evento, que es mucho obviar, lo cierto es que los Juegos fueron todo un éxito. La enfervorecida capital alemana se volcó en todas las competiciones. El estadio olímpico, con capacidad para 110.000 espectadores, se llenó dos veces al día y se calcula que cerca de un millón de personas presenciaron el maratón, ganado por el japonés Kitei Son.

Por desgracia, los Juegos del 36 han pasado más a la historia por cuestiones extradeportivas

Por desgracia, los Juegos del 36 han pasado más a la historia por cuestiones extradeportivas

La ceremonia inaugural, un despliegue de fervor patriótico en una magnífica tarde veraniega, contó con la presencia de una nutrida orquesta militar que tocó el Deutschland über Alles ante el entusiasmo de la mayoría de los asistentes. Los redobles de una campana de catorce toneladas anunciaron el inicio de los Juegos, con un desfile encabezado por la delegación griega y, en concreto, por Spiridon Luis, el ganador del primer maratón de la era moderna, que ataviado con un típico traje heleno entregó un ramo de olivo al führer.

Entusiasmo colectivo

Los deportistas alemanes cerraron el desfile entre grandes muestras de entusiasmo colectivo. A continuación, 69 trompetas y once cañonazos anunciaron el discurso con el que Hitler declararía inaugurados los Juegos y posteriormente un coro de 10.000 voces entonó el Aleluya de Haendel.

Disgusto nazi

La prodigiosa actuación de Jesse Owens (venció en 100 y 200 metros, 4×100 y salto de longitud) no fue el único motivo de disgusto para los prepotentes ideólogos nazis. Estados Unidos envió a Berlín a diez corredores negros, que lograron seis medallas de oro, tres de plata y dos de bronce. En total, los norteamericanos ganaron 13 de las 23 pruebas de atletismo masculino, mientras que los anfitriones tuvieron que conformarse con tres medallas de oro en los lanzamientos de peso, jabalina y martillo. También es cierto que, si se tienen en cuenta todos los deportes, Alemania ganó más medallas de oro que ningún otro país, pero nadie olvidara el rostro de Hitler mientras Owens y sus compañeros demostraban quién corría más rápido y saltaba más lejos.

Retirada de Zabala

La prueba de maratón fue, por sus características, la que reunió mayor cantidad de público. Todo un anticipo de lo que muchos años después ocurriría con el Maratón de Berlín, uno de los más rápidos y prestigiosos del mundo y escenario de los últimos récords de Haile Gebreselassie. El caso es que el argentino Juan Carlos Zabala, vencedor en Los Ángeles 1932, parecía decidido a repetir victoria cuatro años después. Fue en cabeza de la prueba hasta el kilómetro 32, pero allí topó con el famoso muro, que por lo que se ve también afecta a los atletas de élite, y tuvo que retirarse.

Maratón nipón

Quien mejor lo aprovechó fue el japonés de origen coreano Kitei Son, que a falta de cinco kilómetros para la meta consiguió dejar atrás a sus rivales y llegó completamente solo al estadio olímpico. Menos mal que no es negro, debía pensar Hitler mientras se preguntaba dónde estaban los maratonianos alemanes. Bromas aparte, Son distanció en más de dos minutos al británico Harper y estableció un nuevo récord olímpico, situándolo por primera vez por debajo de las dos horas y media: 2h 29’12”.

  1. Los nazis quisieron aprovechar la olimpiada en beneficio propio, pero la realidad rompió todos sus esquemas y la supuesta superioridad de la raza (?) Aria quedó en entredicho. Ninguna zaza está por encima de las otras, las diferentes condiciones un que se produjo la evolución hacen que la gente de un lugar este mejor dotada para un tipo de ejercicio, y si unos están mejor dotados para correr otros son mejores jugando a rugby, i otros nadando, por ejemplo. Todo esto, la globalización a la que tendemos se encargará de borrar, que no todo es negativo en esto.

Leave a Reply

Your email address will not be published.