Gloria olímpica (XII): Emil Zatopek

Los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952 fueron los primeros en que las tensiones políticas no impidieron la participación de ningún país. Con el retorno de los atletas alemanes, soviéticos y japoneses, la competición alcanzó niveles nunca vistos hasta entonces. Aunque los norteamericanos acapararon todos los oros en las pruebas de velocidad, los soviéticos sobresalieron en los lanzamientos y alemanes y japoneses contribuyeron a elevar el nivel de muchas disciplinas. Pero la figura indiscutible en Helsinki fue un capitán del ejército checo que, muy merecidamente, era conocido como la locomotora humana. Emil Zatopek, que cuatro años atrás en Londres ya había obtenido la medalla de oro en 10.000 y la plata en 5.000, sorprendió a propios y extraños imponiéndose en 5.000, 10.000 y el maratón, una hazaña sin precedentes que difícilmente volverá a repetirse.

La "locomotora humana" consiguió un hito que, posiblemente, nunca será superado por nadieLa exhibición de Zatopek se inició en los 10.000 metros. Rebajó en 42 segundos su anterior récord olímpico y con sus 29’17” distanció en casi 45 segundos al segundo clasificado, el francés de origen argelino Alain Mimoun. De paso estableció un nuevo récord mundial que provocó la perplejidad de Paavo Nurmi, el gran atleta finlandés que, a sus 55 años, había sido el gran protagonista de la ceremonia inaugural al portar la antorcha olímpica y encender el pebetero.

Unos 5.000 muy disputados

En los 5.000 metros se lo pusieron bastante más difícil. Y, curiosamente, su mayor rival fue el segundo clasificado en los 10.000, que demostró que ganaba mucho en distancias más cortas. Antes de la carrera, parecía que su principal oponente sería el soviético Alexander Anufriev, pero éste perdió fuelle en los compases finales y, a falta de menos de 200 metros, Zatopek partía de la cuarta posición y lo tenía realmente complicado para luchar por el oro.

De récord en récord

Además de Mimoun, sus rivales eran el inglés Chris Chataway y el alemán Herbert Schade. Fiel a sus tremendos cambios de ritmo y al estilo agónico que le caracterizaba, Zatopek atacó con una fuerza descomunal para intentar dar alcance al primer clasificado, que en esos momentos era el atleta británico. Pero éste resbaló y perdió todas sus opciones. No parecía que Zatopek pudiera adelantar a los otros dos, pero su esprint fue tan rápido que acabó imponiéndose en un final más que ajustado. Sus 14’06” se convirtieron, cómo no, en otro récord olímpico.

Pareja de oro

Las alegrías a veces vienen juntas, o en pareja. Y es que, poco después de que el portentoso atleta checo venciera en los 5.000, su mujer, Dana Zotopkova, logró la medalla de oro en el concurso de lanzamiento de jabalina. Sus 50,47 metros pulverizaron el anterior récord olímpico. Lo que no he conseguido averiguar es si Emil y Dana corrían en pareja.

Su primer maratón

Zatopek también se había inscrito en el maratón, aunque no partía entre los favoritos. La razón es muy simple: nunca había participado en ninguno. Pero se dejó llevar por su instinto ganador y, tras unos primeros kilómetros de contención, en los que intentaba ir visualizando lo que significaba correr 42.195 metros, empezó a sentirse cómodo y no tuvo ninguna duda de que podría llegar entero y triunfante a la línea de meta. Cuentan las crónicas de la época que, sin tener muy claro qué ritmo debería llevar para conseguir sus propósitos, se acercó al inglés Jim Peters y, resoplando, le preguntó si creía que iba lo bastante rápido para ganar.

Llegada en solitario

No se sabe muy bien qué le respondió, pero el caso es que la locomotora humana hizo honor a su nombre y consiguió entrar primero en el estadio, parando el cronómetro en 2h 23’03” y rebajando en más de seis minutos el anterior récord olímpico. El segundo clasificado, el argentino Reinaldo Gorro, llegó a la meta dos minutos y medio después, mirando a Zatopek como si se tratara de un auténtico extraterrestre.

  1. Muchas felidades Josep! Por la riqueza de matices (y el sentido del humor) que nace de esta galería de leyendas. Y por ese estratosférico registro que lograste ayer.

    No veo el momento de leer la crónica detallada de ese asalto a la gloria. Seguro que la locomotora humana, desde algún recóndito lugar, sonrió al verte arribar ayer en la línea de meta de Barcelona.

    Un abrazo

  2. Josep Pastells 2 marzo 2009, 11:51 am

    Muchas gracias, Pedro. Quizá lo de estratosférico es un poco exagerado, aunque bueno, me gusta, por qué no jeje. Creo que cuando acabe con la serie de Barcelona completaré la galería de leyendas hasta nuestros días. Por lo que se refiere a la crónica del maratón, mañana habrá un pequeño resumen y luego iré hablando de Alexandra, Pau, Santi y, finalmente, de mi y de Antoni, que me acompañó en los últimos kilómetros.

  3. Felicidades, campeón. A tu edad y sigues dando guerra jeje. Ahora qué, a por las 3h 30?

  4. Josep Pastells 2 marzo 2009, 14:39 pm

    Muchas gracias, Xènia. Sí, pero qué mejor edad que los 42 para hacer dos maratones, no crees?
    3h 30 dices? Creo que me quedan muy lejos. Tendría que adelgazar un poco y la verdad es que no quiero dejar de hacer pesas, por lo que lo veo muy complicado. Pero nunca se sabe. Ahora mismo tengo muchas agujetas, pero nada que ver con las del año pasado, lo que me anima a pensar que en algo habré mejorado y, claro, puestos a soñar, ¿por qué no hacerlo con las 3h 30?

  5. Me uno a las felicitaciones y espero que este esfuerzo deportivo-literario tenga continuidad. De momento espero con impaciencia la crónica de la carrera. Un abrazo.

  6. Muchas felicidades, Josep. Yo también ardo en deseos de leer tu crónica.

  7. Cuando corrí mi primer maratón, en 1986, al llegar a la meta, me pusieron en las manos un trofeo, una pequeña escultura de hierro de Emil Zatopek, con media rueda de locomotora a vapor, con la inscripción de; LA LOCOMOTORA HUMANA. Yo no tenia ni idea de quien era el tal Emil Z…, ni que por correr un maratón dieran un trofeo, y entre lo cascado que iba y lo que pesaba, un poco mas y se me cae al suelo. Tengo este trofeo en una estantería y es el que mas me gusta y el que mas ilusión me hizo.
    Ayer, esos tres kilómetros, me supieron a poco, y sentí una envidia sana por no haber hecho todo el recorrido, pero seguir la carrera en compañía de Inés y de Salvi, y ver sobre el terreno como conseguías tu objetivo, me dio una perspectiva diferente e inolvidable.

  8. Josep Pastells 3 marzo 2009, 9:06 am

    Muchas gracias, Ramón y Ariadna. La crónica llegará muy pronto. Y el esfuerzo deportivo-literario se mantendrá, parece que poco a poco vamos consiguiendo más lectores.

    Podríamos decir, Antoni, que el trofeo de Zatopek marcó toda tu trayectoria maratoniana, lo que no deja de ser un honor para ti y, seguro, para él, esté dónde esté. Lo mejor de todo es que tu trayectoria no está cerrada, que puedes reanudarla cuando te lo propongas para seguir abriendo nuevas perspectivas.

  9. lo describo en dos palabra es lo mas grande la loco motora humana

  10. En aquellos tiempos el entrenamiento no era tan sistemático como ahora, el marathon era todavía algo romántico. Y si Zatopek hizo eso, aún sin haber corrido nunca un marathon, y después de haber hecho 5000 y 10000, no me lo imagino ahora. Definitivamente, uno de los grandes del fondo

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