Inocente con retraso

Este fin de año llegué a mi tierra con la intención de participar en dos carreras de San Silvestre: la de Riudellots de la Selva y la de Girona. De la segunda hablaré en el siguiente post, porque hoy quiero centrarme en la de Riudellots, una prueba que el último día de 2007 me dejó con unas sensaciones muy agradables, ya que fui capaz de completar los seis kilómetros de recorrido en algo menos de 25 minutos. En esta ocasión, los organizadores habían decidido alargar un kilómetro el trazado, con lo que mi reto era bajar de la media hora.

Consultar el horario de las carreras evita algún que otro imprevisto

Consultar el horario de las carreras evita algún que otro imprevisto

Ya hace algún tiempo que me he acostumbrado a inscribirme en las carreras a través de internet. Es mucho más cómodo y si lo haces con suficiente antelación acostumbra a ser más barato. También te permite llegar a la prueba con más calma y evita los contratiempos de última hora. Aún recordaba que el año pasado, después de que un amigo de Banyoles, Joan, me convenciera tras encontrarnos por casualidad en la sala de pesas del Club, habíamos tenido que ir a buscar el dorsal una hora y media antes de la salida. Con el frío que hacía, nos pasamos un rato largo en el coche y después calentamos mucho más de lo habitual, lo que quizá nos sirvió para lograr mejores marcas que de costumbre.

Días raros

La salida está programada para las once, de manera que me levanto a las nueve y media y desayuno algo ligero: un plátano, un par de tostadas y un zumo de naranja. Después de leer el periódico ya son las diez y cuarto y decido que va siendo hora de salir hacia Riudellots. Le digo a mi hijo Pol que calculo regresar hacia las doce y media, con tiempo suficiente para ir a comprar el MP3 (¿o era un MP4?) que anda buscando. Mientras conduzco no consigo quitarme de la cabeza el argumento de Los días torcidos, un cuento de José María Merino que habla de los días raros, siempre al acecho para traernos el desasosiego de lo misterioso y mostrarnos lo que puede esconderse tras lo cotidiano.

Menos movimiento

Pero nada indica que este 31 de diciembre sea raro y llego a Riudellots sin mayores problemas. Recuerdo que el año anterior tuve ciertas dificultades para aparcar, por lo que me sorprende descubrir que las calles parecen más vacías, que sin lugar a dudas hay menos coches. ¿Habrá bajado la participación?, ¿me habré equivocado de hora? Lo primero me parece improbable y lo segundo también. Esta carrera siempre ha sido muy concurrida y recuerdo perfectamente que se iniciaba a las once. Lo consulté en la web de la organización y me lo apunté en una hoja que aún conservo en la cartera. Entonces, ¿qué ocurre? Llego hasta el pabellón y compruebo que no hay ningún movimiento, como mucho diez o doce niños que realizan alguna actividad lúdica en el interior.

Como una inocentada

Empiezo a pensar que la salida será en otro sitio, que tal vez no me fijé demasiado bien y además de la longitud habrán variado el trazado. Algo me empuja a bajar del coche y consultar los carteles pegados en las puertas del pabellón. Inmediatamente se aclara todo. Uno de ellos reza: “San Silvestre riudellotenca, 26 de setembre”. Es decir, que la carrera se celebró cinco días atrás. Que lo miré mal en internet, que pagué la inscripción sin enterarme de nada y ahora voy a quedarme sin correr. Es como una inocentada que me he hecho a mí mismo sin ninguna voluntad de hacérmela y encima con tres días de retraso.

Hasta Quart

Mientras regreso a La Creueta no puedo reprimir un grito en forma de pregunta: ¿Dónde se ha visto una San Silvestre que no se corre el día de San Silvestre? Al llegar a casa confieso mi error y le propongo a Pol si antes de ir a comprar su MP3 o MP4 quiere acompañarme en bici (yo corriendo, claro) hasta Quart. Ida y vuelta, unos ocho kilómetros. Con dos pies para sobrevivir al maremoto apático, le digo sin tener muy claro que me entienda. Acepta. Al acabar me siento un poquito mejor y casi estoy seguro de que la San Silvestre de Girona sí que se corre hoy. Lo comprobaré en pocas horas.

  1. Vaya p… esto me pasó a mi en Mataró, y encima había convencido a tres o cuatro amigos para que vinieran a correrla, cuando llegamos al lugar de la salida, un complejo deportivo en las afueras, enseguida nos dimos cuenta que la carrera era el Domingo siguiente. Por suerte, alguien dijo que en Barcelona en el barrio de Sant Antoni también había una carrera y la salida era un par de horas mas tarde, y allí fuimos, y además aceptaban inscripciones. Pero para mí, no es lo mismo una carrera por pistas de tierra en las montañas de El Maresme, que otra por el asfalto del centro de Barcelona. Moraleja: hay que mirar bien el día y la hora, i aunque San Silvestre, es el 31 de Diciembre, en varios sitios se corre el sábado o el domingo anterior.

  2. Lo siento, Josep, pero por lo menos te ha servido para escribir este post y, además, pudiste ir a correr con tu hijo, lo que no está nada mal.

  3. Josep Pastells 12 enero 2009, 18:46 pm

    Sí, Antoni, procuraré que no vuelva a ocurrirme. Y mira que entré en la web de la organización y lo ponía bien claro, pero sólo miré la hora y no el día.

    Exacto, Xènia. Fue bastante divertido y la cara de tonto me duró poquito, o eso creo.

  4. ¡¡¡No me lo puedo creer!!!

    ¿No te lo habrás inventado para tener un tema del que hablar?

    No, viniendo de ti es posible.

  5. Josep Pastells 13 enero 2009, 10:43 am

    No, Ana, no es ninguna invención. En este caso me he ceñido a lo que pasó, en serio.

Leave a Reply

Your email address will not be published.