Mi nacimiento como corredor

Siempre hay una primera vez. En todo. Y aunque correr es algo tan natural que ya lo practicamos desde la más tierna infancia, debo confesar que los recuerdos de mi nacimiento como corredor, algo desdibujados por el paso del tiempo, llevan el sabor de la derrota y el dolor. No fue exactamente una competición, en realidad se trataba tan sólo de ir a alguna parte lo más rápido posible, pero nunca olvidaré la facilidad con que mi amigo Josep Bosch me distanció hasta tener que detenerse para gritarme que me diera prisa.

Unas pinceladas de cómo llegué a interesarme por el maratónDebíamos tener diez u once años. No más. Salimos disparados de la puerta del colegio y mientras él –alto y delgado, con largas piernas que le transportaban a todas partes a gran velocidad– me remarcaba la necesidad de llegar cuanto antes a no sé dónde, yo –más bajito y ligeramente rechoncho– era incapaz de seguir su ritmo y resoplaba sin cesar. No tardé ni un minuto en detenerme, forzado por un principio de flato. Y calculo que, como mucho, recorrí un centenar de metros.

Josep me apremiaba para reanudar la carrera, pero le dije que no podía más, que mejor que fuera él sólo. Ya digo que no recuerdo adónde íbamos ni para qué. Lo que nunca se me borrará de la memoria es la vergüenza que pasé al no poder seguirlo, acrecentada el día después con sus lógicos e inevitables comentarios a otros compañeros de clase que no dudaron en burlarse de mi lamentable estado de forma.

Bollos y golosinas

Ignoro si ese episodio fue algo así como el embrión de mi carrera deportiva, el empujoncito que necesitaba para obligar a mi cuerpo a esforzarse un poco más. En cualquier caso, seguro que no varió en absoluto mi desorbitado interés por los bollos, el chocolate, las golosinas y cualquier guarrería que me hiciera sentir mejor mientras me la zampaba sin ningún reparo.

Es evidente que no hacía ningún caso de los consejos sobre una correcta alimentación. En esa época, mi madre se veía obligada a buscar cada día un nuevo escondite para las galletas, la nocilla e incluso los terrones de azúcar. Quizá por ese motivo mostró tanta alegría cuando, creo que en sexto de primaria, anuncié que quería jugar a fútbol, un deporte que sin duda me forzaría a correr y tal vez me ayudaría a perder unos kilitos.

Filosofía del individualismo

No recuerdo demasiado bien qué ocurrió después, pero está claro que por mucho que adelgazara seguí siendo uno de los mayores consumidores de pastelería industrial que han existido en la faz de la tierra, aunque debo admitir que hace tiempo que mi madre no me esconde las galletas. Tras el fútbol vino el baloncesto. Y más tarde, cuando comprendí que la densa complejidad del deporte colectivo no acababa de convencerme ni sintonizaba con mi forma de ser, me pasé al ciclismo y, por fin, en un arrebato de lucidez, a lo que entonces se denominaba footing, a correr por los caminos y bosques de mi tierra natal, entre montañas y junto al mar, leyendo a Demócrito y convenciéndome de que lo mío era la filosofía del individualismo.

Y eso que por aquél entonces aún no se había publicado el libro Diez razones para correr. Después vino el triatlón y un poco más tarde, sin abandonar la costumbre de entrenar solo, me pasé a las pesas, que nunca me habían atraído pero acabaron rendidas a mis pies.

La fuerza del deseo

Pero debe ser verdad que todo vuelve, que los ciclos se repiten, porque cuando llevaba un montón de años sin correr sentí la necesidad no ya de volver a trotar por sendas y acantilados, rodear lagos o atravesar ciudades, sino de pasarme casi directamente al maratón, una prueba que mide como ninguna otra la capacidad de sufrimiento, la fuerza del deseo y el impulso del corazón.

Ah, me olvidaba: durante todo este tiempo mi amigo Josep Bosch ha seguido corriendo. Y sigue siendo alto y delgado, con largas piernas que le transportan a todas partes a gran velocidad.

  1. Un poco de biografía sentimental, otro poco de sentido del humor y por supuesto una buena ración de guía desenfadada por el blog…Enhorabuena señor Pastells, esto funciona, nos entretiene y por el camino vamos cultivando nuestra mente con consejos útiles que harán menos dificil la proeza de correr una maratón por primera vez.

  2. Celebro que le vayan gustando mis colaboraciones, señor Fernaud. Procuraré seguir en la misma línea sin desfallecer, como los buenos atletas de fondo.

  3. Al contrario, siempre me han aburrido los deportes individuales. Y con los años he descubierto que no sólo son esos deportes, sino cualquier cosa en la vida que haya que hacer sólo. Espero encontrar en esta aventura la ayuda necesaria para mejorar el disfrute individual de algunas cosas.

  4. Sí, reconozco que todo lo que haces solo puede resultar más aburrido, pero depende mucho del carácter de cada uno. A mí siempre me ha encantado estar solo, pero no a todas horas, está claro. En el gimnasio, por ejemplo, me encantaría tener un compañero de entrenamiento, pero por razones prácticas sólo me resulta posible una vez al mes. Corriendo también me gustaría estar acompañado, aunque siempre pierdes una porción de libertad. ¿El disfrute individual? Eso es algo que seguro que vas a encontrar.

  5. Es lógico que cada uno busque el deporte que mejor encaja con su personalidad, a veces el recorrido es largo, pero al final se consigue. Después de leerte es fácil superar el lunes. Transmites energías.

  6. Gracias, Inés. De eso se trata, de superar cada día con un punto de optimismo.

  7. Buen día. Tengo 51 años y hace tres que corro. Primero fueron carreras de 5 km., luego las de 10km. Este año corri mi primer 1/2 maraton y en el 2009 voy por mi primer maraton. Realmente me cambio la vida correr. Jamás hice deporte, y el hecho de correr fue como nacer de nuevo.

    Saludos

  8. A mi me dais pena… si fuera por mi, os mandaria a todos al manicomio…correr, correr. Yo a los sitios voy en coche señores!

  9. Nacer de nuevo. Lo has descrito a la perfección, César. Felicidades por tus logros deportivos y muchos ánimos para tu primer maratón.

  10. Muy bien, Jennifer. No acabo de entender tu animadversión hacia nosotros, pero voy a tomármelo a broma. De hecho, al leerte he soltado una sonora risotada que ha resonado por toda la redacción. Escríbeme cuando quieras, será un placer responderte.

  11. Josep te felicito ! lo importante es lograr tus metas, tus sueños, tus propias expectativas; cada uno tiene un movil, una motivación…lo importante es luchar por esa meta que tanta satisfacción nos brinda.
    Te comprendo porque “hablamos el mismo idioma” corrí mi primera maraton en NY el año pasado y este año, en Buenos Aires y soy felíz !!! no cambio esto po rnada del mundo.
    Sigue asi !!!

  12. Muchas gracias, Denise. Espero que nos vayas informando de tus nuevos proyectos y de tus logros.

  13. Se me había pasado este artículo. Genial, de verdad.

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