Ritmo cardiaco y esfuerzo físico

El ritmo cardiaco o frecuencia cardiaca es el número de contracciones del corazón por minuto. Éste aumenta y disminuye con la cantidad de adrenalina que producamos, siendo que el deporte es uno de los mayores emisores de adrenalina.

Por lo tanto, cuando hacemos un esfuerzo físico nuestro ritmo cardiaco aumenta considerablemente, lo que no siempre es positivo pues si no queremos sufrir un colapso debemos mantenerlo bajo control.

Así, uno de los objetivos en nuestras sesiones será mejorar la frecuencia cardiaca a fin de que cada vez podamos hacer mayor esfuerzo con un ritmo cardiaco controlado.

La respuesta del individuo deportista es diferente de la respuesta del individuo sedentario. El deportista posee en general un ritmo cardiaco en reposo menor.

El deportista, con la misma intensidad de trabajo, posee una frecuencia cardiaca menor. Por lo tanto, a base de mejorar en el entrenamiento, se presenta un ritmo cardiaco menor.

Antes de iniciar una sesión de esfuerzo físico debes establecer cual es tu frecuencia cardiaca en reposo (tomar el pulso nada más despertar) y tu frecuencia cardiaca máxima (en momento de pleno esfuerzo)

Al superar nuestro ritmo cardiaco máximo estamos poniendo en riesgo la salud.

  • Para tomar el pulso en el cuello:

  1. Colocar el dedo índice y el medio sobre los músculos que bajan por el cuello.
  2. Contar los latidos durante 15 seg.
  3. Multiplicar por 4 el total de contado.

 

Ritmo cardiaco y esfuerzo físico


Hacer ejercicio para mejorar la salud es fundamental, pero no hay que presionar demasiado al corazón. Es necesario que la frecuencia cardiaca aumente, pero siempre vigilando nuestro ritmo cardiaco máximo.

Hay que llevar un aumento gradual en el esfuerzo. Si la frecuencia cardiaca incrementa constantemente durante el ejercicio, el esfuerzo debe aminorarse hasta que el estado físico se recupere.

Tras unos 6 meses de compromiso con el ejercicio, el estado físico mejora, siempre y cuando los entrenamientos estén correctamente adaptados a nuestro peso, altura y edad.

Si eres una persona más bien sedentaria no debes forzar el ritmo cardíaco al comenzar un programa de entrenamiento ya que un corazón no entrenado sufre y podría fallar.

Por ello, se debe controlar el trabajo del corazón en la actividad deportiva contando los latidos cardíacos durante 1 minuto para asegurarse de no sobrepasar la frecuencia cardiaca máxima. Este control de las pulsaciones nos previene de ejecutar un esfuerzo físico que exceda nuestra capacidad cardíaca.

 

Ritmo cardiaco ideal


Un pensamiento común es que la única forma de aprovechar al máximo un entrenamiento es acabar totalmente agotado.

Esto es un error, un entrenamiento sano y bien aprovechado es aquel en el que tu frecuencia cardiaca se mantiene siempre entre unos valores saludables sin sobrepasar el 70% de tu máxima.

Esa debe de ser tu meta en cada entrenamiento.

Puedes revisar tu ritmo cardiaco durante la sesión para asegurarte de que no esta demasiado bajo ni demasiado alto. Recuerda mantenerte siempre entre el 60 y el 80 % de tu frecuencia cardiaca máxima.

 

Ritmo cardiaco en reposo y frecuencia máxima


La frecuencia cardiaca máxima se calcula restando a 220 tu edad, según la Asociación española del corazón.

 

 

 

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