Si corres, puede que adelgaces (I)

No hay casi nada seguro. Adelgazar corriendo sería lo más lógico, pero siempre depende de lo que comamos y, en última instancia, de nuestra voluntad. Ya sabemos que, teóricamente, todo es muy sencillo. A lo largo del día ingerimos y quemamos una cantidad determinada de calorías. La diferencia entre ambas cifras nos indica si estamos perdiendo o ganando peso y, en función de nuestros deseos o necesidades, podemos decidir si nos interesa comer menos o hacer más ejercicio. En este último caso, correr ayuda, ¡y de qué manera!

El ejercicio físico ayuda a adelgazar

El ejercicio físico ayuda a adelgazar

Los milagros no existen y los cambios radicales no acostumbran a funcionar. Todos conocemos casos de personas proclives a ganar peso que, con cierta frecuencia, realizan una dieta que les funciona y al cabo de cierto tiempo, más bien poco, vuelven a recuperar el peso perdido e incluso lo aumentan con creces. Puede que estas personas hagan deporte o puede que no, pero en cualquiera de los dos casos el problema es previo: no están dispuestos a variar sus hábitos durante demasiado tiempo y, en realidad, se pasan la mayor parte de la dieta pensando en lo que comerán cuando hayan adelgazado lo suficiente.

Dieta y ejercicio

Salvo casos extremos, todos somos capaces de adelgazar. Pero el auténtico objetivo no debería ser éste, sino adquirir costumbres más saludables que, por encima de todo, se basen en el equilibrio. ¿El equilibrio de qué? De dos factores básicos: la dieta y el ejercicio, que a su vez deben regirse por el sentido común. Y para ello es imprescindible que tengamos fuerza de voluntad, que visualicemos nuestro objetivo y vayamos a por él cueste lo que cueste. Cuando alguien se ha pasado más de medio año con unas rutinas físicas y alimenticias adecuadas, es muy probable que deje de verlas como un sacrificio y las incorpore a su estilo de vida.

Sensatez en las comidas

Correr puede ayudarnos, por supuesto que sí, pero sólo si esta actividad se complementa con la sensatez en nuestras comidas. De poco nos servirá correr diez kilómetros cada tarde si a continuación nos zampamos ocho donuts, nos bebemos tres o cuatro cervezas y nos disponemos a cenar un bistec con abundantísimas patatas fritas. Por muchas calorías que hayamos quemado con nuestra sesión de running, será difícil que perdamos peso y lo más probable es que lo aumentemos.

Disciplina atlética

Tampoco nos servirá de mucho seguir a rajatabla una dieta saludable si no realizamos ningún tipo de actividad física. Vale, puede que consigamos estar delgados, pero podéis estar seguros de que los músculos no tendrán la tonicidad adecuada y en muchas ocasiones tenderán a la flacidez. Por esta razón, cualquier persona que desee perder peso –o mantenerlo, o simplemente estar en forma– debería imponerse un mínimo de dos o tres sesiones de ejercicio semanales.

Quemar calorías

El principal objetivo es quemar calorías y en este sentido el running es tremendamente efectivo. Además, pocos deportes ofrecen tantas facilidades para practicarlos. Muchas veces basta con vestirse de forma adecuada, salir de casa y empezar a correr, aunque sea por calles y aceras. Las sesiones no tienen porque ser muy largas, aunque si estamos un poco entrenados lo ideal sería correr por lo menos tres horas a la semana.

  1. Si, correr hace que quememos muchas calorías, pero si comemos demasiado, puede que llegue un momento que nuestro cuerpo se acostumbre y engordemos igualmente un poco, y esto me pasó a mi. Por otro lado, si comemos con moderación nos sentiremos mas ágiles y correremos mas.

  2. Josep Pastells 9 febrero 2009, 0:15 am

    La verdad, Antoni, es que el cuerpo se acostumbra muy rápidamente a todo y tiende a la ley del mínimo esfuerzo. Pero para eso estamos nosotros, es decir, nuestra mente, que puede marcar las pautas a seguir o, por lo menos, intentarlo. ¿Comer con moderación? Me resulta imposible. Suerte que lo quemo todo, que si no…

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