Un reto, quizá un destino (II)

Siempre pueden darse casos de locura transitoria o excesos de confianza que nos hagan creer que nuestra forma física es superior a la que realmente tenemos, pero cuando alguien decide correr un maratón se supone que está convencido de que lo puede hacer y, más importante aún, de que lo quiere hacer. Pero por mucho que el refranero español intente convencernos de que querer es poder, debemos ser lo suficientemente sensatos para entender que, aunque nuestro espíritu puede llevarnos muy lejos, no lo lograremos hasta que estemos físicamente preparados. La mente es fundamental, desde luego, pero para empezar debemos asegurarnos de que nuestro objetivo es asumible.

Más consejos para afrontar esta dura prueba

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¿Cómo saberlo si hasta ahora nos hemos limitado a entrenar sin ni siquiera competir o, como mucho, hemos tomado parte en carreras de cinco o diez kilómetros? Bastará con ponernos a prueba, cada uno en función de sus circunstancias y siempre cinco o seis meses antes de la fecha elegida para el maratón. Si somos incapaces de correr diez kilómetros en menos de una hora y encima acabamos agotadísimos y con agujetas que se alargan unos cuantos días, lo más probable es que los 42,195 kilómetros aún nos vengan grandes. O no. Depende de nuestros objetivos. Por norma general, el tiempo límite para completar esta distancia son seis horas, lo que equivale a un ritmo ligeramente superior a los siete minutos por kilómetro. Entre esta velocidad y los tres minutos por kilómetro de las grandes estrellas disponemos de un margen de cuatro minutos por cada mil metros (casi cuatro horas para el conjunto de la prueba) que da cabida a prácticamente todo tipo de atletas por discreta que sea su forma física.

Objetivos realistas

En este sentido, es importante fijarnos un objetivo realista y hacernos con un programa de entrenamiento adecuado, que incluya las dosis correctas de rodajes largos, cambios de ritmo, tal vez series (si somos inexpertos mejor largas que cortas) e incluso pesas o gomas para reforzar la musculatura. Una vez nos hayamos planteado nuestra meta, lo más importante es no precipitarnos, no tener prisa. Y después sólo se trata de entrenar, respetando los kilometrajes establecidos y concediendo una gran importancia a los días de descanso. Por pura lógica, cuanto más ambiciosos sean nuestros objetivos menos podremos descansar, pero incluso los atletas que se preparan para bajar de las tres horas se dan un respiro dos veces a la semana.

Aspiraciones y kilometrajes

Desde mi punto de vista, si te planteas correr un maratón en cinco horas te bastará con entrenar dos o tres días a la semana, recorriendo como máximo treinta o cuarenta kilómetros. A medida que aumenten tus aspiraciones será necesario incrementar también la distancia recorrida y los días de rodaje, pero para la mayoría de los atletas, que aspiran a completar el maratón en la franja que va de las cuatro horas y media a las tres horas y media, bastará con entrenar tres o cuatro días a la semana, con kilometrajes que se moverán entre los 45 y los 60 kilómetros semanales.

Constancia

Lo más importante es ser constante, seguir en la medida de lo posible los planes de entrenamiento y no pasarse con las distancias. Por supuesto, también habrá que ir visualizando la magnitud del maratón, y para ello nada mejor que ponernos a prueba en carreras de diez o quince kilómetros y, alrededor de un mes antes de la fecha elegida, en una media maratón que nos servirá para empezar a tener claro cómo estamos y a qué podemos aspirar.

  1. Lo que no podemos hacer es salir a hacer un maratón cuando lo máximo que hemos hecho es una media y hemos llegado agotados, aunque vayamos a un ritmo menor. Lo mas importante es acostumbrar al cuerpo a aguantar largas distancias y varias horas corriendo. Yo no creo que sea bueno hacer pesas, esto es bueno para velocistas, pero para un maratón no hace falta reforzar la musculatura, sino mas bien acostumbrarla a correr durante varias horas. Tampoco hace falta hacer series ni cambios de ritmo, si no es que pretendemos bajar de 3 horas. Lo mas importante creo yo es buscar un ritmo cómodo que nos lleve sin dificultad al Km. 25 ó 30, y de aquí al final, llegar como buenamente se pueda, bajando el ritmo, si hace falta. Esta es mi opinión personal, para un primer maratón, a partir de aquí, en ocasiones sucesivas se puede intentar bajar el tiempo

  2. Ufff, habláis de distancias que me marean, pero supongo que con esfuerzo y constancia se llega muy lejos. Felicidades por el blog!

  3. Josep Pastells 25 enero 2009, 18:34 pm

    Tu opinión es muy válida, Antoni, no en vano has acabado un montón de maratones. Ya sabes que yo soy un fanático de las pesas y tal vez en ese aspecto me dejo llevar por mis gustos personales. Lo de las series y, sobre todo, los cambios de ritmo creo que viene muy bien para mejorar un poquito la velocidad, aunque quizá estos cambios ya los hacemos casi sin proponérnoslo en las salidas habituales.

    Así es, Ariadna, como en cualquier ámbito de la vida. Muchas gracias.

  4. Si Joseph, ya se que eres un fanático de las pesas, y es bueno que por la afición a correr, no dejes de hacer otra cosa que te gusta. Míratelo del lado positivo, no puedes hacer mejores tiempos a causa de tu “adicción”, a las pesas. Peor seria que fuera por adicción a otras “cosas”. Ariadna, oír hablar de estas distancias te marea, porque no lo has probado, si te prepararas para ello lo encontrarías normal, y es que si pretendes hacer una carrera de 42 Km. debes acostumbrar tu cuerpo a hacer distancias que se le acerquen, si lo que pretendes es hacer carreras de 5 Km., con que hagas sesiones de 20 minutos, seria suficiente.

  5. Vaya! Perdona, he puesto Joseph, una broma del corrector, y de mi despiste crónico

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