Un segundo (III)

Cuando has corrido medias maratones o un maratón entero, las carreras de diez mil metros pueden parecer poca cosa, pero lo cierto es que también plantean sus dificultades, sobre todo si intentas llevar un ritmo exigente. El domingo pasado en Aranjuez mi objetivo eran los 4.30 por kilómetro y, aunque había llegado a la mitad en 22.04 (4.25 de media), empezaba a temerme lo peor, un bajón que me impidiera completar el recorrido en los anhelados 45 minutos. Por eso, pasado el meridiano de la prueba empecé a especular con la mejor manera de dosificar los pocos segundos que le había arrancado al cronómetro. Me bastaba con completar la segunda mitad en 22.56, a una media de 4.35 que parecía perfectamente asequible. Pero todavía ignoraba que todo dependería de un solo segundo.

¡Esta vez lo conseguí! Por un segundo, pero lo conseguí
¡Esta vez lo conseguí! Por un segundo, pero lo conseguí

Me gusta correr por placer, pero está claro que no es compatible con llevar tus piernas al máximo de revoluciones, o por lo menos todo lo rápido que te permita tu capacidad pulmonar. Tras la media maratón de Ripoll, saldada con un registro inaceptablemente malo si lo comparaba con los del año anterior, tenía muchas dudas sobre mi estado de forma y me había planteado la carrera de Aranjuez como un reto personal, la oportunidad de demostrarme que siendo un año más viejo aún podía mejorar mis registros. Hasta el kilómetro cinco todo fue bastante bien, pero después empecé a sufrir de verdad, tanto física como mentalmente.

Al borde del abismo

Parece que tengo las piernas agarrotadas, o tal vez me falta fuelle en los pulmones. El caso es que voy cediendo terreno y me acerco peligrosamente al borde del abismo. Ya hace un rato que voy más lento de lo que debería y soy incapaz de reconducir la situación. El kilómetro siete lo paso en 31.26 y el ocho, en 36.12, lo que equivale a decir que o me espabilo o tampoco habrá récord.

Malos recuerdos

Evocar lo que sucedió el año pasado en estas mismas calles no me ayuda mucho. No, por favor, otro récord frustrado no, me digo a mí mismo mientras aprieto los dientes y procuro no tropezar con nada. Me gustaría ir más rápido, pero no puedo. Estoy condenado a sufrir y, peor aún, empiezo a darme cuenta de que si no acelero de verdad volveré a quedarme a las puertas de mi mejor marca.

Ayuda inesperada

Alcanzo el kilómetro nueve en 40.49. Un pequeño desastre, porque sólo me quedan 4.11 y casi me parece una quimera completar los últimos mil metros en ese tiempo, que sería mi mejor parcial de toda la carrera. De repente, oigo a mis espaldas gritos de ánimo. No van dirigidos a mí, pero me gusta pensar que sí. Es un corredor con pinta de experimentado que hace todo lo posible para levantar el ánimo de una chica: “Venga, sigue así, estás a punto de conseguirlo. Pon la espalda recta, bracea más, amplía un poco la zancada”. Sigo sus consejos y empiezo a creerme que puedo lograrlo. Entonces, cuando deben quedar 300 metros para la meta, oigo que Inés grita “¡Muy bien, Josep!” y veo a Iván haciéndome una foto, justo la que ilustra este post.

Esprint final

Decido dar todo lo que tengo y empiezo a esprintar como si en ello me fuera la vida. Cuando creo que estoy alcanzando el arco de meta compruebo que aún me faltan dos arcos más, algo así como cien metros. Saco fuerzas de donde no me quedan para mantener la velocidad hasta el final y pulso el cronómetro sobre la misma línea de llegada. ¿Qué ha ocurrido? Alargaré un poquitín el suspense.

Nota de la organización

Ya por la noche, entro en la web del Club Maratón Aranjuez y consulto mis resultados: “El corredor Josep Pastells Mascort ha finalizado la carrera en la posición 1.182 de la general y en la 392 de su categoría (veteranos), obteniendo un tiempo oficial de 45:07 y un tiempo real de 44:59, con un ritmo de 4:30 por kilómetro”. Es decir, lo conseguí por un solo segundo. ¡Lo conseguí!

  1. Lo bueno de tener malos resultados, es que mas tarde se pueden mejorar. Si el año pasado hubieras hecho 44’40”, el tiempo de este año, te parecería un fracaso, o sea que para el año que viene, tienes asequible bajar oto segundito, y si no es así, alguna razón habrá para ello. Quizás parece que mi filosofía sea la de que el que no se conforma es porque no quiere, pero siempre me gusta ver el lado positivo de las cosas, o es que soy conformista por naturaleza. Enhorabuena por tu resultado, es lo que te habías propuesto y lo has conseguido

  2. muy bien te felicito un segundo para nosotros es como una hora.y mas aun cuando ves en el km 9 que practicamente es imposible superarte.

  3. Gracias, Antoni. La verdad es que, visto friamente, estoy más o menos en la misma forma que el año pasado. Y sí, debería conformarme y, tal vez, hacerme a la idea de que como mucho puedo aspirar a bajar un segundito cada año, sabiendo además que llegará un día en que empezaré a perder segunditos y la batalla será bajar los menos posibles. Es lo que tiene hacerse mayor, aunque siempre es posible ver el lado positivo: ¡todavía no necesito muletas para correr!

  4. Te agradezco tus ánimos, Santi. Lo cierto es que quedé muy satisfecho, aunque fuera por los pelos.

  5. julian miranda 4 marzo 2011, 11:14 am

    Hola, Josep

    CORRE DISTANCIAS MÁS CORTAS, QUE TE VAS A LESIONAR, HOMBRE.

    Necesito tu e-mail personal para enviarte una noticia sobre una presentación mía. Ah, también quiero que me firmes el libro que te compré ayer.

    Saludos,
    Julián

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